Schnee (1984) añade que “las raíces gruesas y carnosas son comestibles” y ratifica que es una planta medicinal, así como su existencia en tierras de clima caliente, aunque no sería muy común en Venezuela. Igualmente señala (p. 624) que el nombre “escorzonera” se usa como sinónimo de “raíz de achote” (Escobedia grandiflora), más común en Venezuela, en especial en zonas altas como los Andes y Cordillera de la Costa.
Gerónimo Pompa (2017: 87) señala, sobre la escorzonera, que “el zumo de la raíz endulzado y tomado en dosis de cuatro cucharadas con un polvo de sal común, es un excelente purgante de la bilis u humores venéreos. El cocimiento simple se toma igualmente para corregir dichos humores y para entonar el estómago, quitándole al efecto la corteza; consérvasele esta cuando se aplica en las retenciones del menstruo. Al intento, bastará tomar dos veces al día el cocimiento de dos ruedas con un pedacito de raíz de brusca endulzado con miel de abejas. Una dosis se toma en ayunas y la otra al acostarse. También se confecciona un jarabe de dicha raíz, el cual se ordena para las mismas enfermedades y como vehículo de otras medicinas”.
También, según Pompa (1978: 40-41) la escorzonera se puede combinar con la brusca para problemas menstruales, así como para idéntico fin con el guásimo (p. 104). Junto a la manteca de vaca y el guásimo colorado, la escorzonera también sirve como antiabortivo, según este autor (pp. 133-134). Con apio y la escorzonera se empleaba en jarabes antivenéreo (p. 26).
Otra planta medicinal es la vainilla (Vanilla pompona). Dice Pittier (1978 [1925]: 414), quien la coloca bajo el lema de “vainillón”: “Es aparentemente la única vainilla de los alrededores de Caracas y se distingue de la V. planifolia por sus tallos más gruesos, sus hojas mayores, imbricadas y cubriendo parte del tronco que sirve de soporte, y sus flores amarillas, y vainas también más grandes. Es planta muy ornamental, principalmente por su follaje, pero sus frutos beneficiados no tienen ni con mucho la delicadeza de aroma que caracteriza la verdadera vainilla”. Schnee (1984: 714-716) señala dos especies más: Vanilla fragans y Vanilla palmarum. Coincide con Pittier en el nombre de vainillón para la Vanilla pompona )p. 716).
Pompa (1978: 203) indica en la relación a la vainilla que “el cocimiento fuerte de la fruta se aplica en dosis moderadas en la curación de las fiebres graves, o en polvo en cantidad de dos o tres granos. La raíz es, como la fruta, antifebrífuga y antiespasmódica. Aplícase en diferentes formas: ya sola, ya asociada con otras drogas farmacéuticas”.
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