Telasco A. Mac Pherson, en su Diccionario del estado Miranda, editado por primera vez en 1891, incluye datos sobre plantas medicinales en Guarenas hacia 1830. Estos habrían sido recopilados por Antonio L. Guzmán hacia 1830, según señala el autor (p. 149).

Sobre las plantas con usos medicinales, expone que «Sus bosques producen la zarzaparrilla, de que se hacen cargamentos para el comercio extranjero; el torco, conocido por sus eficaces efectos antiespasmódicos, la resina de orore, que puede estimarse equivalente a la goma arábiga, el guaco, rosa de montaña, tártago, cañafístola, escorzonera, vainilla, raíz de lagartijo, mato y secua, pasaña, mara, cereipo, y otra multitud de frutas, raíces y resinas medicinales» (pág. 159).

Comentaremos los usos medicinales de estas hierbas. Por ejemplo, la zarzaparrilla es un nombre genérico de muchas plantas del género Smilax (Schnee 1984: 743). Dice Pittier: “No menos de ocho especies del género Smilax se han señalado ya en Venezuela, varias de ellas aceptadas en el mercado exterior como correspondientes al Radix Sarsaparrillae de la farmacopea (Smilax officinalis). Merecen ciertamente un estudio detenido. Son por lo general bejucos espinosos y trepadores, de hojas más o menos ovaladas, palmatinervias, desprendiéndose los zarcillos en pares de los pecíolos, las flores verdes en un umbelas axilares. Los tallos de la especie oficinal son cuadrados; el extracto de las raíces tiene fama de antisifilítico” (pp. 433-434). Los datos sobre la producción de zarzaparrilla coinciden con lo reportado por Mac Pherson.

Veamos los apuntes sobre esa planta en una fuente casi coetánea. Gerónimo Pompa nació alrededor de 1810 1810 en Guatire, población ubicada muy cerca de Guarenas, y falleció en Carcas en 1880, fue el padre del poeta Elías Calixto Pompa. En 1868 publicó el famoso libro Medicamentos indígenas que cuenta con numerosas reediciones. En cuanto a las propiedades antisifilíticas señaladas por Pittier, Pompa señala, bajo la entrada de Zarza, que es uno de los nombres con que se conoce a la zarzaparrilla, que “esta planta es preciosísima y de mucha utilidad en la Medicina. Ella entra en todos los jarabes antivenéreos. Su cocimiento fuerte, administrado por cucharadas, basta muchas veces para la curación de graves enfermedades, obrando por medio de la transpiración y como un correctivo de los humores pecantes. La infusión simple tomada interiormente o aplicada en fomentaciones, alivia las irritaciones y calma los dolores del reuma, los de las muelas y otros venéreos. Los polvos tomados en dosis de una cucharada por mañana y noche con otra de los de azúcar, y bebiéndose encima una media copa de agua de polipodio, cura el mal venéreo; si se incorporan los polvos a un vaso de leche con la añadidura de dos cucharadas de miel de abejas, se hará más eficaz este remedio” [/] Entre la multitud de jarabes y otras medicinas que se confeccionan con la zarza, merecen especial mención los polvos antivenéreos de Olivens, que tan benéficos resultados producen a la humanidad, purificando el cuerpo en breve tiempo de los más nocivos y perjudiciales humores”. (p. 213)

Pompa continúa ofreciendo a sus lectores la forma de preparar y consumir los remedios con zarzaparrilla: “Estos polvos se encuentran en las boticas; pero, no obstante, pondré aquí el modo de prepararlos. [/] Se toma una onza de zarza, otra de sen, otra de sasafrás y dos y media dracmas de jalapa, todo bien pulverizado y cernido; se forman con estos ingredientes dieciocho papeletas, para tomarlas en nueve días, una en ayunas y otra al acostarse, incorporándose el contenido de cada papeleta a un vaso de cocimiento de zarza y polipodio hecho de esta manera: en tres botellas de agua se ponen dos y media onzas de zarza machacada y cinco de polipodio, y se cuece hasta reducir el líquido a la mitad. Este cocimiento se hace diariamente, así para tomar la expresada papeleta, en cuyo caso puede endulzarse aquel como para beberlo por agua ordinaria. Con estas papeletas tomadas por un novenario y repetidas quince días después, se curan radicalmente las bubas sin que haya que temer resultas de ninguna especie; también sanará cualquier otro mal venéreo por inveterado que sea. [/] Hay otras papeletas para el venéreo, sumamente apreciadas, que se componen así: tómanse cuatro onzas de cada uno de los siguientes ingredientes: zarza, sen, arroz, almidón y azúcar; estando todo bien pulverizado, reunido y cernido, se comparte en dieciocho papeletas, que se han de tomar en nueve días en cocimiento de zarza y polipodio, una taza en ayunas y otra al acostarse; el cocimiento se hará poniendo los ingredientes en infusión de agua hirviendo hasta que tome color. De ella se tomará comúnmente. El enfermo deberá mantenerse en abrigo. [/] Se confecciona también una tisana maravillosa para curar todas las enfermedades venéreas, del modo siguiente: se ponen a fuego lento en olla vidriada tres botellas de agua, dos onzas de zarza rajada y en pequeños fragmentos y una onza de corteza de sasafrás, también en pedazos. Cuando haya disminuido el líquido una tercera parte, se apea, se cuela y se le agrega una cucharada grande de crémor tártaro, o sea, media onza. El bagazo con cuatro botellas de agua, vuelve a ponerse al fuego hasta que se reduzca a la mitad, y entonces se hace lo mismo que con el primer cocimiento en todas sus partes; luego se reúnen las cuatro botellas y, cuando la tisana esté fría, se embotella para tomar un vaso cuatro veces al día: el primero, al levantarse; el segundo, a las diez de la mañana; el tercero, a las cuatro de la tarde, y el cuarto, al acostarse, cuidando siempre de que por lo menos hayan pasado tres horas de la anterior comida” (p. 213-215).

Resulta interesante la detallada descripción de la elaboración y consumo de los remedios derivados de la zarzaparrilla, así como los comentarios sociales, entre ellos los comerciales, referidos, por ejemplo, a la venta en farmacias. La larga exposición de Pompa muestra que, en una época anterior a los antibióticos, la cura de las enfermedades venéreas constituía una gran preocupación. Asimismo, permite inferir aspectos silenciados de la historia social venezolana, como los comportamientos sexuales que darían lugar a esta morbilidad.

Nota: las indicaciones bibliográficas se colocarán en la última entrega

Horacio Biord
hbiordrcl@gmail.com