Siempre hemos manifestado que revisar la documentación histórica del período hispánico en América nos resulta muy interesante. Esta fascinación se debe a la extensa cantidad de información disponible, que abarca desde eventos de gran importancia hasta otros que, aunque parezcan menos trascendentes, atraen la atención por su singularidad, invitando a una exploración más profunda del tema.

En este contexto, encontramos recientemente una nota del periódico Correo Mercantil de España y sus Indias, especializado en la publicación de información comercial vinculada con España en Europa y el Nuevo Mundo, que en su edición del 15 de septiembre de 1796 informa sobre la situación agrícola en la Capitanía General de Venezuela, específicamente en la región de Maracaibo, donde la cosecha de algodón fue mayormente destruida por bandadas de pericos.

El reporte dice lo siguiente en referencia a la producción de los diferentes rubros, entre ellos el algodón: “…la cosecha de cacao del año pasado ha sido muy escasa por la falta de lluvias en sus debidos tiempos. La de algodón se creyó ‘abundantísima’, pero no lo fue tanto por una plaga de pericos, que son una especie de loros que se comen el fruto hallándose aún verde…”.

Siendo esta una noticia de fines del siglo XVIII, al investigar sobre el comportamiento de estas aves descubrimos que los pericos y demás miembros de la familia (psitácidos) usan sus picos curvos y extremadamente fuertes para abrir la resistente carcasa exterior verde de la cápsula inmadura del algodón y alimentarse de las semillas blandas en su interior, lo que ocasiona un impacto agrícola al disminuir notablemente el rendimiento de los cultivos.

Los pericos son aves muy comunes en Venezuela, y para finales del siglo XVIII, en lo que se conocía como la Jurisdicción de la Nueva Valencia —que abarcaba partes del actual estado Aragua (como Ocumare y Turmero)—, había cultivos de algodón. Además, Valencia siempre se ha destacado por la presencia de pericos; incluso tuvimos un equipo de béisbol (Industriales de Valencia) que era apodado los “Pericos de Valencia” debido al predominio del color verde en su uniforme.

Del presente relato creemos necesario resaltar tres aspectos que aportan a la historia:

En relación a las bandadas de pericos, no sería nada extraño que estas simpáticas y coloridas aves también hubiesen causado alguna que otra travesura en esos sembradíos de algodón en Carabobo y Aragua en tiempos de la hispanidad, las cuales han estado presentes hasta nuestros tiempos, cuando las observamos y escuchamos por las mañanas y las tardes al salir y regresar a sus sitios de pernocta con una precisión horaria digna de admirar.
Advertimos la existencia del periódico español Correo Mercantil de España y sus Indias del siglo XVIII. Sobre este impreso, la historiadora española María Vázquez Amador, de la Universidad de Cádiz, en un artículo suyo titulado “La influencia del inglés en la prensa comercial de los siglos XVIII y XIX” (publicado en la revista Odisea, número 8, año 2017, página 136), establece que constaba de 8 páginas, circuló desde 1792 hasta 1808 y se dedicaba a ofrecer “información para los comerciantes con intereses en las colonias americanas”, que comprendía noticias del comercio, el movimiento de los barcos con sus cargas, agricultura, economía y los cambios monetarios.
Se observa que existía un conocimiento formal de la ornitología, ya que en el relato se habla de la existencia de los “pericos” y se les califica como una especie de “loros”, lo que evidencia que ya se entendía la diferencia entre estas aves que pertenecen a la familia de los psitácidos.

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