A través de los tiempos, el nombre de Vicente Emparan solamente ha estado ligado a nuestra memoria por el registro de los libros colegiales de historia donde hacen referencia de él como el Capitán General de Venezuela a quien el pueblo (inducido por el sacerdote Madariaga) le dijo ¡no! aquél famoso 19 de abril de 1810 en el balcón del cabildo de Caracas.
Sin embargo, resulta que este personaje es interesante de evaluar porque tuvo una participación en nuestra historia bien importante y que nos ofrece algunos datos que son necesarios comentar.
Don Vicente Emparan y Orbe era hijo de José Joaquín de Empáran y María Javiera de Orbe quien ingresó a la vida militar de la Corona española siendo primero Brigadier de la Marina Real Española y en Venezuela en primer lugar estuvo asignado en Puerto Cabello, luego fue nombrado Gobernador de la Provincia de la Nueva Andalucía desde 1792 hasta 1804 y finalmente Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela entre 1809 y 1810.
En esa larga pasantía en el oriente venezolano, el gobernador Emparan se dedicó al estudio de las provincias que terminaron por conformar la Capitanía General de Venezuela y también a investigar los movimientos de los ingleses en la zona. Y producto de toda esa revisión, el día 8 de julio de 1798 dirige una carta al Capitán General en Caracas donde queda plasmado el excelente análisis que hace de la situación y su visión geopolítica de la misma.
Dicha misiva la podemos dividir en dos aspectos: El primero que se relaciona a las labores de inteligencia y conspiración que venía haciendo el reino de Inglaterra en la zona y el segundo que tiene que ver con una revisión histórica del desarrollo de la Capitanía General de Venezuela.
Con respecto al tema de las conspiraciones inglesas en la región, el gobernador Emparan habla de que gracias a unos vecinos se habían interceptado unas comunicaciones en las que dan testimonio de las labores de espionaje que venía haciendo el reino de Inglaterra donde los documentos mostraban la descripción de las provincias de Trinidad, Guayana, Barinas, Venezuela y Maracaibo así como su comercio, agricultura, producciones y fuerza militar manifestando también que en el caso específico de Trinidad la situación era inquietante porque los conspiradores británicos llegaron al punto de ofrecer a los residentes de dicha isla la protección de su majestad británica con armas y “superioridad naval” y en los que se les permitiría la libertad de comercio, religión y gobierno. Por otra parte a los habitantes de las costas venezolanas se les ofrecía cobijo en Trinidad.
Sin embargo, Emparan también comentaba que tales promesas eran una farsa y para respaldar su argumento hacía acotación de los desmanes cometidos por los ingleses en las islas de Granada, Martinica y parte del Caribe.
En cuanto a la situación interna de la Capitanía General de Venezuela, Emparan hacen un profundo análisis donde por un lado deja al descubierto el gen de lo que doce años después daría pie para el inicio del proceso de independencia de nuestro país y en el que expone el poco desarrollo y poca atención de las autoridades hacia nuestra región y que cuando comenzábamos a ser prósperos con las exportaciones de cacao, café, algodón, azúcar e índigo, la presencia de la “Compañía Guipuzcoana” generó un problema mayor entre los productores por lo que este movimiento evidentemente tuvo un componente económico muy importante que inclinó la balanza a la rebelión.
Este personaje, en su misiva trató de hacer ver por todos los medios la importancia de la Capitanía como tal desde el punto de vista económico, como también la necesidad imperiosa de mantener la posesión de Trinidad porque esta isla era un punto geográfico sumamente estratégico para la navegación en toda la zona.
Sobre Venezuela, Emparan dijo lo siguiente: “Puede ser la más hermosa provincia del sur de América en punto de su fertilidad, salubridad del clima y todas las naturales ventajas. Esta extensiva y hermosa provincia fue por una serie de años olvidada por la España, abandonada a la Compañía Guipuzcoana de Caracas, que hizo en ella un comercio exclusivo que fue rescindido en el año de 1780, que fue roto y de ella se hizo la Compañía de las Filipinas con grandes privilegios reservado a ella. El comercio de este período se ha incrementado en un admirable agrado”.
Al final del día las observaciones visionarias del capitán Vicente Emparan no lograron el éxito esperado porque en el caso de Trinidad, con la firma del Tratado de Amiens en 1802, España le entrega a Inglaterra la isla de Trinidad y recupera el paso de la isla de Menorca que había sido nuevamente ocupada por los británicos en 1798. Y en cuanto a la Capitanía General de Venezuela, ya todos conocemos el proceso que se desarrolló entre el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811, el cual cambió definitivamente el rumbo de la historia.
Bibliografía
1-Copia de informe de Vicente de Emparan sobre el plan de los ingleses de desestabilizar la isla de Trinidad y las provincias de Cumaná, Guayana, Barinas, Venezuela y Maracaibo para controlar el comercio de estas colonias españolas.
Signatura: VALENCIA, C.2, D.55
Fecha de Creación: 1797-07-08, Cumana (Venezuela).
Código de Referencia: ES.45168.AHNOB//VALENCIA,C.2,D.55
2-Portal Historia Hispánica, Real Academia de Historia: https://historia-hispanica.rah.es/