Martes 24 y Miércoles 25 de 2026
Museo Casa de la Estrella
Autor: Lic. José Antonio Gómez Gutiérrez
Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia del Estado Carabobo
La presidencia del Ilustre Americano, se caracterizó primordialmente por un esfuerzo radical de “modernización y centralización” del Estado venezolano, orientado a lo que se conoce como el «Progreso Civilizador», transformando la infraestructura nacional con obras monumentales y una estética europea, especialmente afrancesada
En respuesta a la urgente necesidad de impulsar el progreso del país, el 6 de junio de 1874, se crea el Ministerio de Obras Públicas, teniendo como figura central al ministro Ingeniero Jesús Muñoz Tébar, la cual, vendría a propiciar una integración geopolítica del territorio, a través de la realización de un plan de obras públicas; dicho ministerio, contaría como órgano ejecutor a las Juntas de Fomento, las cuales se habían creado mediante decreto de 13 de abril de 1874 por parte del Ministerio de Fomento. Las Juntas de Fomento se encargarían de administrar las obras públicas, y estarían conformadas por personalidades representativas de cada una de las ciudades en donde se levantarían las obras, adquiriendo un compromiso con la Nación y la sociedad en donde vivían. Así pues, estas juntas eran las garantes de las obras como carreteras, ferrocarriles, acueductos, entre otros.
Para el caso de la ciudad de Valencia, ya se había ordenado por decreto de noviembre de 1873, la construcción de un nuevo y moderno acueducto, y es en este sentido, que el gobierno nacional, dispuso que, las dos vertientes llamadas “Luvara y Cacaito” ubicadas en el sector Guataparo, fuesen destinadas para uso público, previo justiprecio y pago de ellas a sus dueños. Así se participó al ciudadano Presidente del Estado Carabobo, Pedro Bermúdez Cousin, para que tomase las medidas necesarias, a fin de que a la mayor brevedad quedase arreglado la transacción.
En decreto dictado por el Presidente del Estado Carabobo, de fecha 13 de enero de 1874; se destinaron las quebradas Luvara y Cacaito, propiedad de los hermanos Martínez en Guataparo, para abastecer de agua potable a la ciudad de Valencia.
Para el 29 de Abril 1874, se había acordado la negociación entre los hermanos Martínez y el Gobierno Nacional por la venta de las mencionadas quebradas, la cual se realizó por una suma de diez y seis mil venezolanos (V. 16.000), documento número 80, suma de dinero que fue entregada a los hermanos Martínez, por la Aduana terrestre de Puerto Cabello.
Una vez realizada la negociación, el 25 de mayo de 1874, fue nombrado ingeniero director de la obra el ciudadano Coronel Carlos Navas Spínola, oriundo de la ciudad de Caracas, con el sueldo mensual de ciento veinte venezolanos (V. 120), y en 30 del mismo mes, se asignaron la cantidad de dos mil venezolanos (V. 2.000) para dar principio a los trabajos de exploración, nivelación y levantamiento de planos de la obra. Cabe destacar que a pesar de que, ya los trabajos de exploración se habían comenzado a realizar, el ingeniero Navas Spínola, levanta un informe, recomendando al Ejecutivo Nacional en carta enviada al General Antonio Guzmán Blanco, de buscar otra alternativa diferente a las quebradas “Luvara y Cacaíto” de Guataparo, recomendación que es rechazada por el mismo Guzmán Blanco en carta enviada en respuesta al Ingeniero Navas Spínola de fecha 21 de julio de 1874, documento original, el cual reposa en el archivo de la Fundación John Boulton, ubicado en la ciudad de Caracas:
“Caracas, Julio 21/1874
Sr Carlos Navas Spínola
Valencia
Estimado amigo
He leído su carta del 4 del pte. Agradezco los informes que me da; pero ya que me han hecho gastar en el valor de las dos quebradas, es menester aprovecharlas, espero que me forme un presupuesto contando con dos aguas
Su afmo. Amigo”
Una vez dado por terminado el asunto, se continúa trabajando con las quebradas, ya adquiridas por el ejecutivo
De acuerdo a la “Memoria del Ministerio de Obras Públicas” del año de 1875, la inversión inicial para la construcción de la obra del Acueducto Guataparo, fue la siguiente:
PERSONAL V.1539,70
HERRAMIENTAS Y UTILES V. 52,31
COMPRA DE LOS DERECHOS A LAS AGUAS DE LAS QUEBRADAS “LUVARA Y CACAITO”
V. 16.000
GASTOS EXTRAORDINARIOS V. 193,55
TRABAJO POR AJUSTE V. 50,40
TOTAL V. 17.835,96
Montos expresados en Venezolanos
Cabe destacar, y para efecto de entender las dimensiones de los montos que se describirán a lo largo de ésta investigación, tenemos que: El Venezolano, era la moneda oficial en Venezuela en el primer período presidencial del General Antonio Guzmán Blanco, conocido como el “Septenio”, 1 Venezolano, tenía una equivalencia a 0,96 dólares de los Estados Unidos de América de la época, así mismo, 1 Venezolano, era equivalente a 5 francos franceses de la época. Si llevamos ese valor a la fecha de 2026, un (1) venezolano, equivaldría a veintisiete dólares de los Estados Unidos de América (USD 27), es decir que los gastos iniciales de las obras del acueducto, tendrían un valor monetario de Cuatrocientos ochenta y un mil quinientos setenta dólares con noventa y dos centavos (USD 481.570,92).
Ahora bien, para el momento en que se emite el decreto de la construcción del Acueducto de Valencia a finales de 1873, la situación del suministro de agua en la ciudad de Valencia es sumamente crítica, llegando a su punto más dramático hacia principios de 1875, así lo publica en sus ediciones, el periódico LA VOZ PUBLICA, cuyo redactor es el Doctor Francisco González Guinan, allí se expone que el actual acueducto de la Quebrada Guaparo, había dejado de ser funcional por distintos factores, el primero, se denuncia la ineficiencia de los encargados de ese acueducto, en segundo lugar, el racionamiento inter diario del agua que existía producto de la sequía estacionaria, en tercer lugar, el acueducto no satisfacía la demanda para los 25 mil habitantes de la ciudad, y en ultimo lugar, el volumen de agua era de apenas 2 pulgadas cubicas, el agua quedaba empozada en la caja de agua hasta 5 días, y cuando se liberaba a la ciudad, ya era “pestilente”.
Como solución a la crisis, los sectores más pudiente de la ciudad, les tocaba mandar a buscar agua potable en Guataparo, La Loma, Agua Blanca y otros lugares más distantes, pero pagando un alto precio para traerla a sus hogares y comercios de hasta 300 reales.
Sin embargo, el caso más dramático era el de la población pobre de la ciudad, que le tocaba buscar agua del Rio Cabriales, el cual era agua “estancada, mortífera y pestilente” porque el rio corría apenas en determinados lugares, en informes presentados tanto por el señor Einar. Staal y Federico Fernández Feo, y que fueron publicados en LA VOZ PUBLICA, los distinguidos valencianos hacían un bosquejo de la situación con el agua del Rio Cabriales, exponiendo que contenía muchos minerales como la cal que utilizaban los pescadores así como la sal que dejaban los sacos que lavaban los carreteros; hojas de paraparo, jabillo y otros árboles, muchos de los habitantes utilizaban el rio para bañar a la bestias(caballos, vacas, etc), así como utilizar el rio para hacer sus necesidades fisiológicas; como consecuencia se presentó una situación de salud pública alarmante, manifestándose casos de diarrea, fiebre tifoidea, entre otras enfermedades en la población más vulnerable de la ciudad.
Ahora bien, a pesar que el decreto de la construcción del Acueducto de Valencia se emite en 1873, la situación política del gobierno de Antonio Guzman Blanco para esa época, presenta disidencias en el interior del país, específicamente en la población de Coro, en donde para 1874, se origina la insurrección del General León Colina, antiguo compañero de armas del Ilustre Americano, quien había participado en la llamada Revolución de abril de 1870, que había derrocado a José Ruperto Monagas y que llevó a Guzmán Blanco al poder.
La insurrección comienza en octubre de 1874 y es derrotada en febrero de 1875, obligando a el General Colina a capitular y exiliarse.
Una vez resuelta la situación de Coro, el 20 de marzo de 1875, el Presidente de la República, General Antonio Guzman Blanco, emite el decreto que ordena se retomen las actividades de las obras públicas a nivel nacional que se paralizaron debido a la revuelta de Coro, entre ellas, la del Acueducto de Valencia con una cuota mensual de 1.500 venezolanos, que para la época se encontraba en el proceso de aprobación de todos los planos, perfiles y presupuesto de la obra, así lo expresa el ingeniero de la obra Carlos Navas Spinola en telegrama enviado desde Caracas el 15 de abril y que es publicado en el periódico La Voz Pública el 16 de abril.
Para la obra se constituye una Junta de Fomento autorizada por el Ministerio de Obras Públicas, como se hizo con cada una de las obras de la época, la cual estaba formada inicialmente por el Doctor José Montiel (Procurador Nacional) como su presidente, Pedro Bermúdez Cousin (Presidente del Estado Carabobo), y Carlos Navas Spínola (Ingeniero de la Obra).
Sin embargo, la situación de la insurrección de Coro, hizo que el gobierno utilizara grandes recursos económicos para poder acabar con la misma, ésta situación trajo como consecuencia que el presupuesto destinado al Acueducto de Valencia fuera afectado notablemente, de acuerdo a los informes publicados en la prensa, el monto total de la obra del Acueducto de Valencia era de 138.000 venezolanos que incluía el costo de las tuberías, de los cuales el gobierno tenía la capacidad de suministrar 8.000 venezolanos mensuales; es por esta razón que el gobierno, propone un modelo de financiamiento mixto en donde tendría participación la elite valenciana junto con el comercio local, este consistía en solicitar un préstamo de 88.000 venezolanos a estos para cubrir el costo de los tubos, insumos claves en el acueducto, los cuales había que comprarse por anticipado, el gobierno pagaría a los comerciantes el 0,5 % mensual de interés, y se amortizaría mensualmente 4.000 venezolanos por 13 meses, una vez cancelada esa deuda, el gobierno continuaría aportando los 8.000 venezolanos mensuales hasta la finalización de la obra, para esta tarea, el Doctor Montiel, como Presidente de la Junta del Acueducto, solicitó a la prensa local en la figura de Francisco González Guinan, publicar una nota de incentivo a las fuerzas vivas de la ciudad para que se unieran en esta petición del gobierno, igualmente el Presidente Guzmán Blanco, envío cartas desde Caracas directamente a muchas de esas personas respetables con capital, en procura de destinar parte de sus fondos para la patriótica causa que era el acueducto.
El 5 de junio de 1875, se publicó en la prensa una carta del Presidente del Estado Pedro Bermúdez Cousin y el Doctor José Montiel (Procurador Nacional) invitando a las fuerzas vivas a reunirse el lunes 7 de junio para tratar el asunto del préstamo para el Acueducto Guataparo, entre los mencionados se encontraban los distinguidos Carlos Uslar, Hermanos Winkelman, Francisco Llanos, Domingo Alberto Olavarria, Manuel Zavaleta, entre otros. La reunión se realizó el día pautado, lográndose recolectar entre los presentes siendo un total de 28 asistentes, la suma de 13.290 venezolanos; suma muy por debajo de lo que se requería, sin embargo, a pesar de las malas noticias, ese mismo día, por orden del Presidente Guzmán Blanco, comienzan oficialmente los trabajos de construcción del nuevo Acueducto de Valencia, contando solo con el dinero del Estado y el préstamo de 13.290 venezolanos reunido; cabe destacar que para el suministro de los tubos, el gobierno nacional, a través del Ministerio de Obras Públicas, contrató a la empresa “A. Duvall y Compañía”, los cuales, comenzaron a llegar a Puerto Cabello en septiembre de 1875; en paralelo, los trabajos de la obra del Acueducto se encontraban en marcha en el sitio, destacando para esta fecha, la profundización de corte en el Portachuelo de Guataparo, así lo informó el Ingeniero Carlos Navas Spínola al redactor del periódico LA VOZ PUBLICA, Francisco González Guinan en julio de 1875.
A principios del mes de octubre de 1875, llegó a Puerto Cabello, el buque que transportaba el primer lote de tubos para el Acueducto de Valencia, los cuales fueron trasladados hasta la obra durante el mes de octubre y finales de noviembre de ese año, estos primeros lotes de tubos alcanzaban para 1200 metros de longitud (1,2 kms), así lo hicieron saber los señores ingenieros Navas Spínola y los hermanos Revenga, representantes de la Junta de Fomento del Acueducto.
Sin embargo, ya para el último mes del año de 1875 y principios de 1876, se origina una situación en el muelle de Puerto Cabello con una importante cantidad de lotes de tubos, los cuales, no se habían podido transportar, ya que, los carreteros decidieron aumentar los costos de fletes de traslado de los tubos hasta Valencia, así lo expuso el Señor Vidal, miembro de la Junta del Acueducto, el cual, se encontraba en Puerto Cabello, en un telegrama que envía al Presidente de la Junta el Doctor José Montiel el 13 de enero de 1876, y que sale publicado en LA VOZ PUBLICA el 15 de enero de 1876.
Adicionalmente el Señor Vidal, le hizo ver al Doctor Montiel, que había que exigir a las autoridades del puerto colaboración para corregir la situación, ya que, dicha situación afectaba notablemente el presupuesto total del Acueducto. La situación causó tanta indignación y notoriedad en la prensa local y de la capital de la república, que el mismísimo Ilustre Americano General Antonio Guzman Blanco, ordenó a través de la figura del Presidente encargado del Estado Carabobo, que todos los carros con sus respectivos carreteros, realizaran el traslado de los tubos detenidos en Puerto Cabello. Finalmente, el traslado de los tubos hacia la obra se reanudó el 28 de enero de1876.
Para esa misma fecha, la Junta del Acueducto había informado que la toma principal estaba casi terminada y ya se habían colocado una (1) milla de tubería, demostrando así lo rápido que iba avanzando la obra del Acueducto.
Para finales de junio de 1876, los trabajos de rasgo y zanja, ya se estaban realizando en la caja de agua de la ciudad de valencia, los trabajos de entubado se encontraban por el sector llamado EL LINDERO, adicionalmente, para el proceso de soldadura de los tubos, se había contratado a los Hermanos Winkelman, para esa fecha se comenzó el envío de los últimos tubos del acueducto, así como también, empezó a llegar todo el material de hierro que se necesitaba para el acueducto. De acuerdo al plano y al presupuesto, la obra comprendía desde la toma de Guataparo hasta la caja de agua de Camoruco.
Para el mes de octubre de 1876, la situación económica del gobierno había mejorado, lo que garantizaba los fondos suficientes para impulsar mucho mas la obra del Acueducto, así lo expresaba el Doctor Canuto García, Procurador Nacional para ese entonces, al regresar de una visita a la obra junto al tesorero de la misma el señor Einar Staal.
En una visita realizada a la obra por el redactor del periódico LA VOZ PUBLICA, el doctor Francisco González Guinan, días después de la realizada por el Doctor Canuto García, el redactor publica la actualización de los trabajos en la obra del Acueducto: El entubado de la obra, ya se encontraba a 600 metros mas allá del portachuelo y a igual distancia desde los trabajos de nivelación y zanja en la caja de agua; ya para esa fecha, 21 puentes del acueducto estaban construidos, se habían soldados la mayoría de los tubos colocados, para generar mayor celeridad, se instaló un taller de herrería para atender todos los trabajos de la obra, se veía y respiraba un ambiente de alegría y entusiasmo por parte de los empleados de la obra.
Cabe destacar, que un hecho llamó la atención del doctor González Guinan, y se trataba del estado de salud del Ingeniero Navas Spínola, quien, en palabras del redactor
“Se encuentra enfermo, débil, necesitando auxilio médico y acción eficaz de las medicinas, sin embargo, el ingeniero, se ha resistido a regresar a Valencia, el quiere terminar lo que él llama con justicia su obra”.
Durante todo el desarrollo de la obra, no había ocurrido ningún tipo de accidente laboral fuerte, a excepción del ocurrido a Baldomero Navas Spínola, hermano del ingeniero Carlos Navas Spínola, el hecho ocurrió a principios de octubre de 1876, cuando el señor Navas Spínola, sufrió una caída por sostener un tubo, causándole una fuerte herida con una punta de palo, por lo cual fue llevado inmediatamente a Valencia.
Ya para finales de octubre del mismo año, el acueducto se encontraba en su fase final de construcción, se esperaba que con los anticipos del gobierno nacional, la obra concluiría en enero de 1877, sin embargo, existía una inquietud en los habitantes de Valencia, y que es recogida en la edición de la VOZ PUBLICA de fecha 21 de octubre de 1876; la caja de agua que funcionaba para ese momento, era la misma que se iba a utilizar con el nuevo acueducto, y ésta se encontraba en malas condiciones, el articulo exponía que, algunas de las paredes superficiales se habían desplomado, el lecho se filtraba, lo que afectaba la pureza del agua; por esta razón, se le hizo un llamado a la Junta del Acueducto para que conversara con el Ejecutivo Nacional, y se tomara en cuenta en el presupuesto los arreglos de la caja de agua, los cuales, no estaban contemplado en el proyecto total de construcción del Acueducto.
Para mediados del mes de diciembre de 1876, llegó un informe a la redacción del periódico LA VOZ PUBLICA en donde se describía que a Puerto Cabello había llegado el cimiento romano traído de Europa para la reparación de la caja de agua, sin lugar a dudas, esta noticia llenó de tranquilidad a la población de valencia; en cuanto a los trabajos de construcción del acueducto, cabe destacar, que para los últimos días del año 76, el entubado que conectará desde Portachuelo hasta la caja de agua en Valencia estaba a 2000 mts de distancia, a medida que se iban colocando los tubos, se les hacía la soldadura en simultaneo, la distancia total desde El Portachuelo hasta la Caja de agua en Valencia sería de 5.000 mts de longitud, el gobierno nacional había ordenado el envío de los fondos restantes de la obra, lo cual permitiría que la obra concluiría a finales de enero de 1877; para esa fecha, se había convocado a una reunión después de las fiestas navideñas con las fuerzas vivas de la ciudad para comenzar conversaciones de lo que sería la inauguración del Acueducto, en la que se esperaba la asistencia del Presidente de la República General Antonio Guzman Blanco.
Finalmente, la construcción del Acueducto de Valencia concluyó el 24 de enero de 1877, y le fue notificado al General Guzman Blanco la buena noticia, por lo cual, el Presidente de la República, envió un telegrama de felicitaciones a la Junta de Fomento y al Ingeniero Carlos Navas Spínola por la exactitud con que cumplieron su compromiso, y les avisa que pronto estará en Valencia para su inauguración.
“Este acueducto es el primero en su género, y es la obra que se ha hecho con la exactitud más cabal en su presupuesto, es decir, se concluyeron los trabajos con el último centavo”
Francisco González Guinan.
El martes 30 de enero de 1877, había salido para Valencia el Ilustre Americano Antonio Guzman Blanco, haciendo una parada en el Estado que lleva su nombre (Actual Estado Aragua), ya para el sábado 3 de febrero, el Ilustre Americano, se encontraba en Guacara en donde pasó la noche, para salir el domingo 4 de febrero, hacia la ciudad de valencia.
Desde tempranas horas del domingo 4 de febrero, la gente ya se encontraba concentrada en las calles de la ciudad, los gritos de alegría y jubilo se mezclaban con el potente ruido del cañón que se disparaba a intervalos en la Plaza de Bolívar, así como el estruendo de los fuegos artificiales a lo largo y ancho de la ciudad.
Valencia se encontraba adornada con hermosos e imponentes arcos de triunfos decorados con inscripciones alegóricas al Ilustre Americano, benefactor de la magnífica obra que traería agua a la ciudad, así como el pabellón patrio colocado en las casas y sitios públicos.
A las 9 de la mañana, el General Guzmán Blanco, hizo su entrada por la calle Colombia, y fue recibido con un espectáculo verdaderamente grandioso e inédito, toda la ciudad de valencia estaba concentrada en una sola calle, de todas las edades, sexo, condiciones económicas, ese día la ciudad era una sola, todos querían rendir tributo al Ilustre Americano en su ciudad, Guzman Blanco iba caminando sobre las flores que las mujeres derramaban a su paso hasta su primera parada en la Iglesia Matriz de Valencia (actual Catedral de Valencia), allí en la iglesia, se le ofreció un solemne TE DEUM en acción de gracias a Dios por todo los beneficios derramados sobre valencia, una vez concluido el TE DEUM, el Ilustre Americano y su comitiva, tomaron la Calle Colombia, luego la Plaza Guzman Blanco, y por último la Calle Libertad, donde lo esperaba la elegante casa del ilustre señor Isidro Espinosa, quien había puesto su casa como lugar de hospedaje para el Presidente de la República.
Entre las once y doce del mediodía, se sirvió un exquisito almuerzo ofrecido por el distinguido señor Espinosa en honor al Ilustre Americano; seguidamente, Guzmán Blanco, con la elocuencia que lo caracterizaba, dio unas sentidas palabras, sobre el inmenso porvenir para Carabobo, la grandeza del Acueducto que estaba por inaugurarse al día siguiente, y sobre el patriotismo de la Junta que presidía el señor Doctor Montiel y la inteligencia del Ingeniero y amigo Carlos Navas Spínola.
Al amanecer del lunes 5 de febrero de 1877, el cañón de la plaza Bolívar, anunció a los habitantes de la ciudad que había llegado el día tan esperado, las calles estaban decoradas con banderas, gallardetes y arcos alegóricos, por todas partes se veía el retrato del Ilustre Americano; hasta la caja de agua estaba hermosamente adornada, en el frente de la misma, la Junta de Fomento del acueducto, hizo levantar un imponente pabellón en su parte frontal adornado con una cinta con una inscripción en grandes letras que rezaba “PREZ AL ILUSTRE AMERICANO”, sobre la parte superior estaban enclavadas todas las banderas de las repúblicas americanas formando un gran cortejo al gran pabellón venezolano.
A las 7 de la mañana, la gente empezó a concentrarse en la Plaza Bolívar desde donde arrancaría la procesión organizada por los Generales Silva Castillo y Laureano Guzmán, dicha procesión estaba conformada por las escuelas públicas municipales, los organismos del estado local y regional, las asociaciones gremiales de comercio, artesanos, culturales, la masonería, las juntas de fomento de todas las obras públicas del Estado Carabobo incluyendo la del acueducto y el Ejecutivo del Estado, así como la sociedad civil en general; esta imponente formación se prolongó hasta aproximadamente las 10 de la mañana, cuando hizo su entrada en la Plaza Bolívar el general Guzman Blanco en compañía de Monseñor Ponte Arzobispo de Caracas
A las 10 y 30 de la mañana, comenzó la inmensa multitud que conformaba la procesión a moverse hasta llegar a la caja de agua, el general Guzmán Blanco, atravesó con su comitiva a la multitud y se colocó en el pabellón dispuesto en la fachada en la caja de agua, se detuvo por un instante hasta declara el comienzo de la ceremonia; seguidamente el Secretario de la Junta Ramón Ferreyda, leyó el principio del acta de inauguración que contenía el historial del acueducto, después el decreto de 30 de noviembre de 1873 por el cual acordó el Ilustre Americano la construcción del Acueducto y el nombramiento de la Junta, y por último, el miembro de la Junta y Secretario del Consejo Municipal, general Maximiano Pérez, leyó el Acuerdo de este cuerpo, fechado 7 de agosto de 1875, que dió al acueducto nombre de Guzmán Blanco. Seguidamente el Presidente de la Junta de Fomento del Acueducto, el Doctor José Antonio Montiel, dijo unas palabras que en resumen, agradecían al Ilustre Americano por asignarlos como miembros de la Junta de esta obra que había de proporcionar agua potable a esta ciudad, las palabras de júbilo y admiración eterna al Ilustre Americano por su voluntad de querer lograr esta magnifica obra que se creía imposible, y ese día cumplían el alto honor de entregar su obra con solemnidad, finalmente hace un especial mención al Ingeniero Carlos Navas Spínola, constructor de la obra, por su pericia, y por su ciencia y sobre todo por su contracción ejemplar al trabajo a pesar de los quebrantos que sufrió su salud.
Seguidamente a las elocuentes y sentidas palabras del Doctor Montiel, se le entregó a Guzmán Blanco, la copa de oro en la que había que hacer la primera libación (derramar agua en el suelo) y la llave de plata para abrir las puertas de la caja de agua, ahí dijo sentirse satisfecho de la Junta, del inspector, del ingeniero y de todos los obreros del acueducto, además significó que era de justicia condecorarlos con una medalla especial, hizo una honorifica mención del ingeniero Mariano Revenga, así como de las otras juntas de fomento, seguidamente abrió las puertas de la Caja de Agua, inaugurando el acueducto.
Entonces Monseñor Ponte procedió a la bendición de las aguas, pronunciando previamente unas elocuentes palabras enalteciendo la administración del Ilustre Americano, seguidamente tomó el general Guzmán Blanco la copa de oro, fue servido en ella por el ingeniero Revenga en representación del Ingeniero Carlos Navas Spínola, quien no se encontraba en la inauguración, ya que tuvo que resolver un incidente de última hora en la obra; el General Guzmán Blanco hizo la primera libación, elogiando la pureza del agua, sirvió al ilustre Arzobispo, luego al Doctor Montiel y por ultimo al general Cedeño, encargado del ejecutivo del Estado. Después de este acto, ya corrían las aguas por las fuentes públicas y particulares y se firmaba el acto inaugural.
Regresó el Ilustre Americano con la procesión y escoltado por los obreros del acueducto, y al poco camino, se le anunció que había regresado el Ingeniero Carlos Navas Spínola, quien venia ya de reparar el inconveniente surgido a ultima hora que impedía la caída de agua por las tuberías para aumentar el agua que tenia la caja de agua; el General se regresa y queda admirado al ver descender el agua, se entusiasma, llena de nuevo la copa de oro y al beberla pronuncia estas palabras “Bebo las glorias de Navas Spínola” y abrazó al joven héroe de la victoria científica.
Momentos después, regresaba el General con su comitiva a su hospedaje en la casa del Señor Espinosa en donde lo estaba esperando con un gran almuerzo, después del gran agasajo, el Ingeniero Navas Spínola, procedió a entregarle un grandioso álbum del Acueducto, compuesto con grandes páginas, que contenían los dibujos de los planos, los perfiles y todos los puentes del grandioso acueducto.
El Acueducto de Valencia, inaugurado el 5 de febrero de 1877, no solo representó una gran hazaña de la ingeniería de la época, sino que simboliza, el triunfo de la ciencia, las voluntades de las fuerzas vivas de una ciudad, de sus gobernantes locales y estatales, así como del poder central en la figura de Antonio Guzmán Blanco y el Ingeniero Jesús Muñoz Tébar.
Cabe destacar la pasión, profesionalismo y entrega del ingeniero Coronel Carlos Navas Spínola y la determinación administrativa de figuras como el Presidente del Estado Carabobo Pedro Bermúdez Cousin, quién no logró ver materializada la obra, ya que falleció a finales de 1876
Con la puesta en marcha del acueducto, se logró transformar una realidad de insalubridad y sed en un hito de modernidad que redefinió el bienestar de la capital carabobeña; este proyecto, que en parte fue financiado por las fuerzas vivas de la ciudad, y ejecutado con una transparencia ejemplar, marcó los pasos hacia una Valencia moderna en su tiempo y alineada al proyecto modernizador de la Venezuela guzmancista, y nos invita a valorar la disciplina y compromiso civil como pilares fundamentales para lograr la grandeza de los pueblos.
FUENTES DE LA INVESTIGACION
Memoria del Ministerio de Obras Públicas Al Congreso de los Estados Unidos de Venezuela 1875
Periódico la Voz Pública, ediciones 1875, 1876, 1877
Correspondencia del General Antonio Guzmán Blanco al Ingeniero Carlos Navas Spínola del 21 de julio 1874
