Entre las plantas mencionadas en la relación de 1830, sobresale la denominada “raíz de lagartijo”. Ni Schnee (1984) ni Pittier (1978 [1926]) la registran bajo ese nombre. Dos especies no nativas también reciben ese nombre: Saururus cernuus y Polypodium feuillei. Gerónimo Pompa, al referir los usos médicos de la raíz de lagartijo, señala que “es un antiespasmódico. Tómase su cocimiento en todos los casos de resfriados, espasmo, epilepsia y aun de tétanos. En estas dos últimas enfermedades, cuya curación es todavía un problema, un objeto de estudio de todos los profesores, ha producido esta preciosa raíz maravillosos efectos administrada en cocimiento fuerte así interior como exteriormente; también se ha usado con éxito pulverizada y puesta en infusión caliente de vino. En las diarreas y pujos crónicos, se ha aplicado el cocimiento interiormente con el mejor suceso, y también administrando los polvos en fricciones oleosas en el abdomen y en la región sacrolumbar” (Pompa 2017: 169-170).

Resulta interesante lo que apunta Pompa sobre los lagartijos propiamente: “se asegura que bebiéndose ordinariamente el agua serenada en que se hayan puesto lagartijos, y tomándolos por toda comida asados o cocidos, se cura el horroroso mal de la elefancía. Tomados los lagartijos en buena porción, se les cortan las cabezas, colas y dedos, se les sacan las entrañas y luego se echan en vinagre fuerte por cuarenta y ocho horas; extraídos y puestos a secar al Sol o al aire, luego que lo estén se vuelven a colocar en otra dosis de vinagre por otro tanto tiempo; y vueltos a secar, poniéndolos al horno si fuera necesario, se pulverizan. De los polvos se toma una onza que, incorporada con cuatro de miel virgen, antes bien despumada, se da esta mixtura a los escrofulosos, en dosis de doce granos si es niño y, a adultos, de veinticuatro a cuarenta y ocho” (Pompa 2017: 120). El nombre “lagartija” se aplica a varias especies de reptiles de distintas familias.

Otra especie es la “raíz de mato” (Aristolochia barbata y Aristolochia odoratissima) (Pittier 1978 [1926]: 377-378). Pittier señala que “La infusión de la raíz es un tónico efectivo y se usa también en la curación de las mordeduras de serpientes y del tétano” (1978 [1926]: 378). Sobre la raíz de mato, Pompa señala “es tónico eficaz y se da para contener los vómitos en todas las enfermedades de debilidad, en la inapetencia, afecciones estomacales y en el término de las fiebres, especialmente en la tifoidea. Es un contraveneno de culebras de los más acreditados. Para curar el tétanos y otras enfermedades espasmódicas, se ha aplicado con suceso esta preciosa raíz, ya tomando sus polvos, ya extractándola en alcohol, ya poniéndola en vino, machacada.

Para el mal aliento, se toma una copita de vino en que se haya puesto la raspadura de la raíz, por mañana y noche. Con este mismo licor se untan los sobacos y demás partes sudosas que despiden un olor desagradable.

En el cólera asiático, se ha aplicado con un éxito admirable esta preciosa raíz poniendo dos onzas machacadas en una botella de vino blanco o aguardiente, y dejándola expuesta al Sol por tres días o bien al fuego lento por algunas horas, si fuere urgente su uso. Para ello se tomará a la invasión del mal una o dos cucharadas, según este de avanzado, cuya dosis se repetirá en el caso de no suspenderse las diarreas o vómitos una hora después. También se hace uso de este licor exteriormente dando fricciones en el vientre, el cual se cubrirá luego con una franela o bayeta.

Yo he hecho uso de esta raíz en el cólera de la manera siguiente: puesta en vino con el torco, la raíz de tusilla y la semilla de covalonga pulverizada, he mezclado aquel con la infusión, también en vino, de flores de manzanilla, hojas de yerbabuena y de pazote, y unas raíces de jengibre; de todo esto, partes iguales. Reunidos ambos licores, mitad de cada uno, he aplicado una cucharada cada media hora y dos en los casos de apuro, tomando encima el enfermo agua fría y arropándose en el acto con una frazada. Ni un solo caso se desgració de los atendidos oportunamente con este remedio, pero es necesario estar prevenido para administrar la misma salina, los caratos de piña o fuertes limonadas tan luego como aparezca la sed” (Pompa 2017: 168-169).

Sobre la tusilla (Dorstenia contrajerva), Pompa apunta que se llama también contrayerba, y “la figura de la raíz, que es de la que se hace uso, es oblonga, del tamaño de un dedo, nudosa y cubierta de fibras y raicillas que la fijan en la tierra. Esta planta es semejante a la de espinaca, sin tallo alguno y se cría en los montes frondosos y frescos. Dicha raíz es diaforética, tónica, febrífuga y un contraveneno muy eficaz. Con el cocimiento de ella, o los polvos tomados en vino o en otro liquido apropiado, se curan las fiebres malignas, se detienen los flujos disentéricos los pujos, se expelen los flatos y desaparecen los resfriados y espasmos.

A los que están acometidos de viruelas o sarampión, se les administra este remedio con un éxito extraordinario, y lo mismo a los epilépticos tetánicos. Con él se curan la hidropesía y las mordeduras de culebra y de otros animales ponzoñosos.

Para el cólera asiático se ha aplicado con éxito esta raíz machacada y puesta en vino blanco por tres días, o bien a fuego lento por una hora si el caso lo requiere. La dosis será de tres cucharadas cada hora, disminuyéndose el tiempo si fuere necesario. Puede darse también el cocimiento fuerte en la misma dosis. Este remedio se suspenderá cuando cesen la diarrea y el vómito, y luego será necesario propinar la mixtura salina o copitas de agua fría (véase raíz de mato)” (Pompa 2027: 200-201).

En relación a la secua (Fevillea cordifolia o Fevillea scandens), otra planta nombrada en la relación decimonónica y que es una especie de la familia de las cucurbitáceas. Pompa señala que también es llamada necha y que “el cocimiento fuerte de la almendra es un eficaz remedio para expeler cualquier veneno que se haya tomado. Puestas en aguardiente, se usan para fricciones en los aires nocivos y también llevándola al cuello. Pulverizada, se usa en dosis de una cucharillita de las de tomar café en vehículo propio, y surte los efectos de un buen vomitivo.

El aceite que de ella se extrae se aplica al cuello para curar los cotos y paperas, y en las escrófulas para resolverlas, evacuándose eficazmente en uno y otro caso inmediatamente que se note la disminución” (Pompa 2017: 186).

Como se ve, se trata de plantas con varios usos medicinales que en la Venezuela del siglo XIX serían muy apreciadas, principalmente en predios rurales, donde residía entonces la mayor parte de la población del país.

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