La cañafístola es otra de las plantas citadas como medicinal. Se trata de una leguminosa y hay varias especies en Venezuela. Schnee y Pittier difieren en su apreciación sobre cuál sería la más extendida. Para Schnee (1984: 147) la más común, que crece en tierras de clima caliente, sería la también llamada “cañafístola sabanera” o “cañafístolo llanero” (Cassia moschata), un árbol de entre 15 y 20 m. de altura. Para Pittier (1978 [1925]: 183) la especie más común sería la Cassia fistula, un árbol de entre 7 y 10 metros de altura. Dice que “ La pulpa de las vainas es laxativa y la infusión de las hojas efectivas como purgante. La corteza, que es astringente, se usa en las curtidurías”.

Gerónimo Pompa recoge dos entradas distintas la “cañafístula fructífera” y la “cañafístula macho” o “cimarrón”. Esta última la registra Schnee (1984: 148, 489) como “mucuteno” (Cassia spectabilis), árbol de 6 a 10 m de altura, que también recibe los nombres de “mucutena”, “chiquichique”, “chiquichiqui” y “vasito sucio” (Schnee 1984: 489). Pittier (1978 [1925]: 303) la registrar como “mucutena” y dice que “La infusión de la raíz es vomi-purgante y usada en la curación de varias enfermedades”.

Así, pues; pompa señala sobre la Canafístola fructífera que “la médula que se extrae del fruto disuelto en agua tibia, es un purgante suave para las enfermedades biliosas, al mismo fin y para atenuar cualquier otra inflamación, se administra en lavativas sola o con otros ingredientes. Mezclada con polvos de trementina en dosis de una dracma, se aplica para las blenorragias y flores blancas. El cocimiento simple de un pedazo de la fruta machacado es un buen refrigerante y un excelente diurético. El cocimiento de la médula en corta dosis se usa en las afecciones pulmonares y se asegura que promueve el sueño. La pulpa disuelta en agua tibia se aplica sola o en fomentaciones a la erisipela e inflamaciones del cutis” (Pompa 2017: 51-52).

Sobre la “cañafístola macho” o “cimarrón”, consigna Pompa (2017: 52) que “es de la misma

especie que la anterior, a diferencia que solo produce unas vainas achatadas y sin ninguna sustancia. Este árbol echa muchas flores amarillas y se cría en las montañas o en los lugares húmedos y pantanosos.

La raíz machacada y puesta en infusión caliente por veinticuatro horas, en dosis de cuatro onzas, y tomado medio vaso en ayunas, es un eficaz vomipurgativo, el cual ha sido aplicado para varias enfermedades con éxito admirable. Con él se han curado fiebres, cólicos, hidropesías, colores pálidos, gonorreas, flores blancas, menstruos, herpes y otras diversas afecciones venéreas; pero sobre todo es esencialísimo este medicamento para la orina. En un caso desesperado, para el cual se habían apurado ya todos los recursos del arte, produjo este remedio, administrado por un indio, los efectos más maravillosos. La persona que lo tomó vive aún y, después de muchos años, no ha vuelto a padecer más de la orina, mientras que antes de tomarlo tenía que sufrir horriblemente con los ataques periódicos que experimentaba y que siempre lo amenazaban con la muerte.

Confeccionado y arreglado este medicamento por los facultativos, así para esta como para otras muchas enfermedades, debe producir notables bienes a la humanidad” (Pompa 2017: 52).

Como bien dejó asentado Gerónimo Pompa, se trata de una planta con extensos usos medicinales que, probablemente, era muy apreciada por las fitoterapias en la Venezuela del siglo XIX.