Para la realización del presente artículo, durante este mes de mayo de 2026 entrevisté al exgobernador Henrique Salas Römer, al restaurador Luis Castrillo y al arquitecto Franz Risquez.

Como producto de la aprobación por parte del Congreso de la República de las propuestas realizadas por la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (Copre), para el año 1989 en Venezuela se llevaron a cabo las elecciones regionales, y en Carabobo (contra todos los pronósticos) resultó victorioso el Dr. Henrique Salas Römer, convirtiéndose así en el primer gobernador electo por voluntad popular en el siglo XX.

Al recibir la gobernación, el Dr. Salas encuentra que nuestros monumentos históricos, museos e inmuebles antiguos se encontraban en una situación crítica, y entre ellos había un inmueble que estaba en un estado muy grave (a punto de desaparecer), llamado Quinta La Isabela, también popularmente conocido como Palacio de los Iturriza.

Con respecto a la situación de dicho inmueble, el Dr. Salas expresó lo siguiente:

“La casa se había convertido en el símbolo de la valencianidad; siempre se encontraban pintores que estaban plasmándola en sus lienzos en un intento inconsciente de conservar su recuerdo.

“Era una angustia permanente que no la expresé a nadie, pero cada vez que venía una tormenta de consideración, yo le pedía a la escolta que me pasaran por la casa para asegurarme de que todavía estaba en condiciones rescatables.

“Entre tanto, yo había comenzado a buscar al dueño y no aparecía por ninguna parte, en ningún registro; no recuerdo exactamente cuánto tiempo nos llevó ubicar a los dueños en Caracas.

“Era una compañía, supuestamente propiedad de Pedro Tinoco, dedicada al desarrollo de bienes raíces, que había adquirido esa parcela con sus terrenos para construir un edificio adyacente a la autopista”.

Con respecto a este punto que menciona el Dr. Salas sobre la compañía caraqueña, debemos decir que el pretendido proyecto no se llevó a cabo y por ello el Gobierno de Carabobo inició conversaciones con la empresa para llegar a un acuerdo de compraventa, el cual concluyó de manera satisfactoria para ambas partes. De allí en adelante comenzaron los preparativos para dar inicio a los trabajos de rescate de la famosa edificación.

La empresa que resultó ganadora para la realización de ese trabajo fue Inversiones Santa Cruz, y en este punto hay que decir que, desde hace bastante tiempo, ha existido un debate debido a que hay personas que, de manera incorrecta, se han atribuido falsamente la autoría de la restauración de la casa. Se trata de ignorar que el trabajo realmente fue realizado por el restaurador Luis Castrillo. Por ello, le preguntamos al Dr. Salas Römer al respecto, y este nos contestó lo siguiente:

“Luis Castrillo se entregó a esa casa con una pasión increíble. Sentimentalmente se tomó la obra como si fuera propia, y nadie le puede cuestionar que Luis Castrillo fue quien realizó la obra.”

Los trabajos de restauración, reparación y reconstrucción de la Quinta La Isabela llegaron a feliz término y se hizo la inauguración de la casa, a la cual se le asignó el nombre de “Museo de la Ciudad”. La idea fue también del Dr. Salas y le surgió cuando él fue contactado por la Embajada de Rusia en Venezuela, porque el gobernador de la provincia de Vladimir quería conocer la experiencia de Carabobo en el proceso de descentralización. Este funcionario era también el primer gobernador electo en dicha provincia. En ese sentido, se llegó al acuerdo de que el gobernador de Vladimir visitaría Carabobo y el Dr. Salas la provincia rusa.

El Dr. Salas relató que en la ciudad de Vladimir (fundada en el año 1101) existe el “Museo de la Ciudad”, que contenía curiosidades de Vladimir; aunque podrían parecer de poco valor material, tenían “mucho valor espiritual en cuanto a la conservación de la memoria histórica de la provincia” (según sus propias palabras). Por ello, inspirado en ese centro cultural, el Dr. Salas Römer, a su regreso, decretó que la Quinta La Isabela fuera nombrada “Museo de la Ciudad”, el cual tuvo una actividad muy importante de la que hablaremos a continuación.

Para esa época, el arquitecto Franz Risquez ejercía el cargo de director de Proyectos de Edificaciones de la Fundación del Patrimonio Histórico y Cultural del Estado Carabobo (Fundapatria), creada mediante el Decreto Número 024 de fecha 6 de febrero de 1996, cuya función primordial era el rescate de las edificaciones históricas del estado.

En la entrevista, el arquitecto Risquez manifestó que en ese momento había recibido instrucciones del gobernador del estado, a través de la Dra. Gabriela Leonardi de Carrillo (secretaria de Cultura), para que se reuniera con el restaurador Luis Castrillo, a fin de coordinar los requerimientos necesarios para la conclusión de la obra, la cual llegó a feliz término. De allí en adelante, el arquitecto Risquez quedó a cargo de elaborar la programación de eventos en el llamado “Museo de Valencia” y de ellos mencionó los siguientes:

San Francisco: Patrimonio de Fe y Devoción.
Tradición del mueble venezolano en Valencia en los siglos XVII, XVIII y XIX.
Tres pintores de la Provincia de Venezuela de la Fundación Banco Mercantil.
Devoción privada: Pintura religiosa de pequeño formato durante el período hispánico, siglos XVIII y XIX.
Navidad en “La Isabela”.
El caso del restaurador Luis Castrillo es emblemático, porque su familia vivió en dicho inmueble por 41 años, y este detalle le otorgaba un valor agregado al proyecto de restauración. Con respecto a ello, el licenciado Castrillo dijo lo siguiente:

“Nosotros nos tomamos este proyecto con mucha pasión y cariño, porque en realidad nuestra familia amó a esa casa.

“La restauración fue una obra titánica, en la que nos dimos a la tarea de ir recuperando piezas y materiales que se habían robado por años, y que mucha gente se llevó, al menos para conservar algo de esta fantástica casa que estuvo a punto de perecer.

“Nuestra pasión fue tal, que hasta fuimos a París a visitar al antiguo y famoso almacén BHV, que está ubicado en el centro de la ciudad, en el barrio La Marais, al lado del Hotel de Ville, a fin de adquirir cerraduras, llaves, manillas de puertas y vitrales de la época, para ser colocados en la casa.

“Recuerdo que nosotros prácticamente nos mudamos para la casa durante la restauración, y desde el taller que montamos allí dimos todo lo mejor para que esta obra se concluyera satisfactoriamente. La verdad es que nos sentimos muy orgullosos del trabajo realizado, pues, en definitiva, la Quinta La Isabela es un símbolo de la ciudad”.

A manera de conclusión, podemos decir lo siguiente:

Gracias al Dr. Henrique Salas Römer, exgobernador del estado Carabobo, la Quinta La Isabela o Palacio de los Iturriza pudo ser rescatado de su desaparición para luego convertirse en el Museo de Valencia, donde se realizó una muy importante actividad cultural.

La Quinta La Isabela, con su restauración, recuperó su condición de ser una de las principales edificaciones históricas de la ciudad de Valencia.

El licenciado Luis Castrillo es el auténtico restaurador de este inmueble, y decir otra cosa es una falsedad.

Evidentemente, en toda obra de este tipo siempre hay profesionales o pequeños grupos de personas que participan en el proyecto, y que, en el transcurso de la ejecución, algunos son retirados por conclusión o porque se les rescinde el contrato; no por ello los que salieron se pueden adjudicar el título de “restaurador”, cuando las decenas de evidencias fotográficas y el registro en prensa del acto de inauguración reflejan claramente quiénes fueron los auténticos protagonistas.

Nota histórica final

Don Juan Miguel Iturriza y Espinoza de los Monteros, casado con doña Elodia Sánchez de Iturriza, compró un gran terreno en el norte de la ciudad con el objetivo de construir una casa, la cual fue diseñada por el arquitecto Francisco Paz y quedó concluida en el año 1887 con el nombre de “La Isabela”.

Esta casa perteneció a la familia Iturriza Sánchez hasta el mes de enero de 1935, cuando fue adquirida por don Vicente Castrillo Paz y doña Flor Jiménez de Castrillo. Fueron sus propietarios durante 41 años, cuando fue vendida a una entidad bancaria y luego adquirida por el Gobierno de Carabobo.

Carlos Cruz
galeno1999@gyahoo.com