Entre las plantas medicinales, en la relación de 1830 se menciona como un eficaz antiespasmódico al torco. Según Schnee (1984: 695) es un nombre para especies de Croton y probablemente haga referencia al también llamado Palo Matías (Croton Malambo) del grupo de las euforbiáceas. El botánico alemán Hermann Karsten (1817-1908), quien hizo extensas investigaciones en Venezuela entre 1844 y 1854, aproximadamente, y publicó varios trabajos sobre la flora venezolana dice en una publicación de 1848, citada por Pittier (1978 [1926]: 346), que: “La corteza tiene un aroma que se parece remotamente al del alcanfor y se usa como calmante en las afecciones de los nervios. La tintura tiene fama de muy eficaz en la curación del reuma y también del cólera, que en cierta época hizo grandes estragos entre los habitantes de esta costa. La infusión tiene una acción curativa poderosa en los casos de diarrea, especialmente en las causadas en los niños por la presencia de lombrices”.

Continúa la relación de 1830 señalando “la resina de orore, que puede estimarse equivalente a la goma arábiga” (p. 159). Según Pittier (1978 [1926]): “El orore (Pithecolobium ligustrinum) es un árbol deciduo que llega a alcanzar una altura de hasta diez metros. Entre sus nombres comunes se encuentran: “Orore (Tuy, Aragua, Carabobo; voz derivada del cumanagoto); ahoga-gato, paují, yacure (Lara, Yaracuy); piquirgua (Caracas); taguapire (Alto Llano); ñaure (Llano)” (pág. 335). Schnee (1984) distingue dos especies bajo el nombre de orore: el Pithecolobium hymeneaefolium, cuyos nombres comunes serían ahoga gato, guamo cabello de ángel, paují y piquirgua (p. 518) y el Pithecolobium lanceolatum, cuyos nombres comunes serían hueso de pescado, guamo espinoso, taguapire, ahoga gato, paují, yacure, piquirgua, ñaure, arranca pellejo y espinito morado (p. 519), lo que sugiere que serían especies muy parecidas y quizá a veces confundidas. Pittier, por su parte, señala que “la corteza contiene bastante tanino y se emplea como astringente en la medicina casera, mientras que la goma que emana de ella es un sustituto para la arábiga” (p. 336). Gerónimo Pompa no registra ninguna entrada bajo esos nombres. El nombre de taguapire (Pithecolobium parviflorum) está asociado a Francisca Duarte, el Ánima del Taguapire, muy milagrosa y querida por los devotos, cuya capilla se encuentra en el estado Guárico, a pocos kilómetros de Santa María de Ipire, en la vía hacia Pariaguán, ya en el estado Anzoátegui.

La siguiente planta considerada como medicinal es el guaco. Schnee (1984: 339-340) señala varias especies con el nombre de “guaco”: Aristolochia barbata, también llamada raíz de mato y bejuco de Santa María; Aristolochia dictyantha, también llamada raíz de mato; Aristolochia máxima, llamada también contracapitano; Aristolochia odoratissima, llamada también raíz de mato y bejuco de Santa María. La raíz de estas especies tendría usos medicinales. El guaco blanco (Mikania micrantha) y el guaco morado (Mikania guaco) parecerían otras especies distintas a las señaladas por Pompa. El nombre de raíz de mato también se aplica a la especie de Aristolochia wageneriana (p. 625).

Pompa también señala que el guaco morado se apreciaba más para fitoterapias: “es un antiespasmódico muy acreditado, tomándose dos a tres cucharadas del zumo. Yo he presentado, entre otros, un caso en que, estando una persona entrabada por consecuencia de un espasmo, hubo de introducírsele el zumo de guaco por el hueco de un diente que le faltaba, en dosis como de dos cucharadas; pocos minutos después abrió la boca y, tomando algo más de dicho específico, el mal desapareció prontamente. El mismo zumo se aplica interior y exteriormente para curar las mordeduras de culebra y de otros animales venenosos; también se toma solo o terciado con aguardiente de ginebra para las retenciones del menstruo y las fiebres después de los evacuantes. Está experimentado este remedio como un poderoso discuciente en las caídas y contusiones tomándose tres o cuatro cucharadas en ayunas. Aplícase, asimismo, interior y exteriormente para curar el cólera morbo, la perlesía, el reumatismo, etc. La infusión en vino blanco está probado que cura cierta [sic] diarreas y pujos, y hace expeler las lombrices. Inoculado el zumo en varias partes del cuerpo y tomado interiormente por algún tiempo, es incontestable que preserva o hace inútiles las mordeduras de culebra por muchos años. Para curar el hígado, se pone en la cataplasma de hojas rociadas con aguardiente de caña y se toma diariamente una copita del zumo endulzado en jarabe de achicoria o de goma, al levantarse y al irse a la cama. Para todas estas aplicaciones se prefiere siempre el guaco morado al blanco” (pp. 101-102, negritas en el original). Discuciente es un resolutivo que se aplica a la desaparición de tumores o inflamaciones. Es interesante notar los variados usos de estas plantas y, entre ellos, los asociados con mordeduras de culebras. Esto debía ser muy importante en un país rural y agrario y todavía sin los avances en los sueros antiofídicos.

Pittier (1978 [1926]: 261) señala que el guamo morado (Mikania guaco) resulta, a la vez, “no muy común y muy buscada como remedio casero contra las calenturas y la mordedura de culebras”. Con ello queda refrendada la opinión de Pompa.

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