Un testimonio sobre Cúa posterior al terremoto de 1878 lo ofrece el general Telasco A. Mac Pherson en su Diccionario del estado Miranda, publicado en 1891, y reeditado de forma facsimilar en 1973 por la gobernación del estado Miranda y en 1988 por la Biblioteca de Temas y Autores Mirandinos (Mac Pherson, Telasco A. 1988. Diccionario del estado Miranda. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos (Nº 40, Colección, Francisco de Miranda, Nº 2).
Mac Pherson fue miembro numerario fundador de la Academia Nacional de la Historia. El estado Miranda en 1889, cuando comienza a escribir su diccionario, comprendía los actuales estados Miranda, Aragua, Guárico y Nueva Esparta. En consecuencia, en la mencionada obra se reseña la información de esos cuatro estados, lo que supone un trabajo de gran envergadura. A él se deben además sendos diccionarios históricos, geográficos, estadísticos y biográficos de los estados Lara (que incluía a gran parte de Yaracuy, menos el distrito Nirgua) y Carabobo.
En lo referente a Cúa, citando a Arístides Rojas, Mac Pherson ofrece una posible etimología. Refiere que Cúa es «voz cumanagota que equivale a cangrejo: Cucuar, quebrada o arroyo de cangrejos. Pero en este caso no es así, porque Cúa no fue como se llamó antiguamente, sino Cúe, nombre del indio fundador» (p. 123) . Estos datos deben ser tomados con mucha precaución, pues las etimologías y nombres de indígenas antiguos siempre plantean grandes problemas de interpretación filológica y lingüística.
Adicionalmente, Mac Pherson señala que Cúa es «municipio capital del mismo Distrito, Sección Bolívar, con 1.616 casas y 9.209 habitantes; distribuidos entre el pueblo cabecera y los caseríos y sitios siguientes: San Antonio, Paratebueno, Peñón, Sousa, San Rafael, Macagüita, San Juan de Dios, Encantada, Aragüita, Villegas, Tovar, Pacheco, Casa Grande, Hoyo, Apamate, Santa Rita, Banqueo, San Roque, Las Yaguas, Guacamaya, Vagre, Aparay, El Dorado, La Cruz, Tucuche, Toro, Urepe, Esparcida, Portachuelo, Bucaral, Quebradahonda, Santa Ana, El Tigre, La Mesa Concepción, Aguasalud, La Palma, Palmira, Onza, Mapurite, San Pablo, Mercedes, Buenavista. Uraca, Ascanio, Calabozo, Calabocito, Tunita, Quebrada de Cúa, Banco de Santa Rosa, Mume, Cerro Colorado, Sasua y Magdalena» (p. 123). Gran parte de esa toponimia tan grata aún se conserva, como San Antonio, San Rafael, Banqueo, La Yaguas, Quebrada de Cúa y La Magdalena, entre otros nombres.
Sobre los orígenes de Cúa, Mac Pherson refiere que «el pueblo de Cúa, capital del Distrito [homónimo], fue fundado primero en el sitio denominado Marín, menos de una milla al N. del actual, pero destruido allí por un violento terremoto, se fundó de nuevo en el lugar que hoy ocupa, en 1690, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Cúa; tenía en 1787, 1.531 habitantes y para 1873, 8.808; pero destruido por un violento terremoto el año de 1878, quedó en ruinas, de las que se va levantando hoy; el casco del pueblo tenía en 1881, 63 casas con 8.664 habitantes» (p. 123). Estos datos demográficos son de un gran valor, pues muestran, entre otras cosas, cómo la mayor parte de la población vivía en el pueblo. Nos hace pensar asimismo en posibles subregistros fuera de áreas urbanas en un país todavía rural, como era Venezuela en esa época. El sitio de Marín aún se conserva. Fue un hacienda próspera a orillas del río Tuy. Todavía se puede ver la chimenea de un viejo trapiche.
Finalmente, Mac Pherson señala algunos datos culturales: «En este pueblo nació el General Ezequiel Zamora el día 1º de febrero de 1817; y el joven pintor Cristóbal Rojas, cuyos días fueron pocos, pero suficientes para hacerlo notable en la historia del arte en Venezuela» (p. 123).
Cúa continúa siendo una importante población del estado Miranda. En la actualidad se ha convertido también en una ciudad dormitorio debido a las soluciones habitacionales a bajo costo y relativa cercanía de la ciudad de Caracas. Ello se ha visto impulsado principalmente por el Ferrocarril del Tuy, que permite llegar rápidamente desde la estación La Rinconada a Cúa, pasando por las estaciones intermedias de Charallave Norte y Charallave Sur.
Afectada, como gran parte del país, por diversos problemas, la ciudad conserva su orgullo y su perfil propio y se proyecta como uno de los polos urbanos de los Valles del Tuy.
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