Sobre Floro Manco y sus postales ya hemos escrito en el pasado (Visiones del viejo puerto, Vol. II, 2020), pero ahora deseamos compartir algunos hallazgos que lo vinculan aún más a la ciudad marinera.

Muy poca es la información que se conoce sobre este fotógrafo y precursor del cine colombiano, nacido en Scalea, Calabria, el 10 de octubre de 1875, con excepción de lo publicado en el Diccionario Biográfico de la Calabria Contemporánea, que se puede consultar en el sitio web del Istituto Calabrese per la Storia dell´Antifascismo e dell´Italia Contemporanea & Centro di ricerca sulle migrazioni. Allí leemos que nació en el seno de una familia que poseía una pequeña flota de barcos pesqueros exportadora de anchoas a Sudamérica. Muy niño emigró junto a una hermana a Brasil y luego, en 1893, cuando cumple los 18 años se dirige a a Buenos Aires, en donde aprendió el oficio de la fotografía. En 1895 se habría casado con Angelina Forgioni, con la cual tuvo cinco hijos. «A comienzos del siglo XX –continúa la nota biográfica– tras la muerte de su esposa, decidió abandonar la Argentina y trasladarse a Venezuela, donde ejerció con éxito el oficio de fotógrafo, junto con su amigo Vincenzo Apicella, presumiblemente de origen salernitano». Se afirma también que hacia 1904, luego de hacer fotografías en Puerto Cabello y otras poblaciones de Lara, Yaracuy y Trujillo, marcharía a Barranquilla a la muerte de su padre, quien ejercía como óptico y joyero. Allí continuará con sus negocio fotográfico, como representante de la casa Kodak y de aparatos de radio de las marcas Philips y Ekophone.

Floro Manco ocupa un lugar destacado en la historia cultural de la hermana república, por su condición de pionero del cine nacional. En 1914 realizó un documental sobre el Carnaval de Barranquilla, considerado el primer filme producido en la región. Dos años más tarde filmó De Barranquilla a Cartagena, un documental que recrea un viaje realizado en automóvil. En 1918 produjo El triunfo de la fe, película de carácter comercial destinada a promocionar los cigarros de la fábrica La Fe, propiedad del empresario holandés Julio Gerlein. En ella participaron los hermanos Enrico, Gino y Edoardo Salici, integrantes del célebre Trio Salici, conocidos artistas de opereta activos en Europa y América Latina.

En sus últimos años, sin apartarse de la fotografía, continuó haciendo cine, de hecho en 1923 realizó su último documental, por encargo del gobernador del departamento del Atlántico, general Eparquio González, con motivo de la coronación del poeta Julio Flórez en Usiacurí, pocos días antes del fallecimiento del escritor. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno colombiano decretó la incautación de bienes pertenecientes a ciudadanos de países del Eje, Manco logró evitar la administración fiduciaria de sus bienes al haberlos transferido legalmente a su segunda esposa. Murió en 1954, a los casi ochenta años de edad.

De él sabíamos que se estableció en Puerto Cabello, fundando el Taller de Fotografía F. Manco, en el que además editó algunas tarjetas postales, aunque de rudimentaria factura. Sin embargo, y gracias a información que nos fuera compartida por el investigador Elvis López, ahora sabemos que la presencia de Manco en el puerto fue una prolongada, al menos más de lo que inicialmente creíamos.

Contrario a lo que se afirma en la nota biográfica antes referida, el fotógrafo casará en nuestra ciudad. En efecto, de acuerdo a los libros de matrimonio que reposasn en el archivo de la Diócesis local, Floro Manco (hijo de Antonio Manco difunto y Carolina Lamboya) y Ángela Dominga Forgione (hija de Nicolás Forgione y Concepción Posedente) contraen matrimonio eclesiástico el 3 de diciembre de 1898 en la parroquia de San José de Puerto Cabello. Curiosamente, actúan como testigos de la ceremonia nuestros bisabuelos paterno, José Sabattino y María Rosa de Sabattino. Lo anterior permite, entonces, hacer importantes correcciones a los datos biográficos hasta hoy conocidos, como las fechas de arribo del fotógrafo a tierra venezolana y de su primer matrimonio. De esta unión matrimonial nacen, al menos en el puerto, María Carolina Antonia el 2 de enero de 1900, y Elena Carmen María el 8 de diciembre de 1902.

Así que no se trató de una corta estancia la del comerciante Floro Manco en la ciudad sino que, por el contrario, se extendió por un lustro o más, antes de que decidiera emigrar a Barranquilla. Afortunadamente, han comenzado a aparecer algunos testimonios gráficos salidos de su taller, que nos permiten valorar de mejor manera su destreza como fotógrafo.

mail@ahcarabobo.com