Recientemente estuvimos viendo un video de la primer ministro de Italia, Georgia Meloni, donde promueve el pesebre o nacimiento como una tradición navideña, que debe ser respaldada por todos los que defiendan la cultura cristiana y occidental, frente a culturas extrañas e invasivas que pretenden destruir las tradiciones cristianas. El ejemplo de la Meloni debe ser seguido por todos los que defendemos nuestras auténticas tradiciones y nuestra cultura.

El nacimiento, llamado también pesebre, Belén o hasta portal en otras latitudes, es de las primeras tradiciones de los cristianos católicos, compartido con luteranos, metodistas y otros protestantes.

El origen del nacimiento lo encontramos en San Francisco de Asís, quien en el año de 1223, en un pueblito de la región de Florencia, actual Italia, hizo el primer nacimiento, recreando una cueva donde metió un buey y una mula de verdad y con algunos creyentes hizo la representación del nacimiento de Jesús, para recordar y enseñar la historia de la Navidad. A mucha gente le gustó el acto y se repitió al año siguiente. Con los años, por razones prácticas, las personas y animales vivos fueron sustituidos por figuras de yeso o madera tallada como los vemos hoy en día, aunque en colegios y otros lugares todavía se hacen nacimientos vivientes.

La costumbre se diseminó por toda la Europa cristiana y con la llegada de nuestros primeros antepasados europeos el nacimiento llegó a América.

No hemos encontrado registros de cuál fue el primer nacimiento escenificado o montado en Venezuela, pero tenemos en las crónicas que el primero hecho en México lo fue en 1528, con una representación teatral preparada por un fraile. La colonización de América fue más o menos pareja, por lo que podemos presumir que entre nosotros la fecha fue más o menos la misma. Al principio los nacimientos eran en las iglesias, pero sabemos que ya en el siglo XIX en las casas más o menos acomodadas de Venezuela se hacían los nacimientos. Era común que en las casas hubiera muchas imágenes religiosas y de allí vino la costumbre.

En el siglo XIX las imágenes de los nacimientos eran de madera tallada o de yeso, importadas de España, Italia o Francia y aparte de los personajes de la Sagrada Familia (Jesús, María y José) eran infaltables los tres Reyes Magos, que por esos tiempos eran los favoritos de los niños porque eran los Reyes quienes el seis de enero traían regalos. Por costumbre son tres reyes, pero es de señalar que en las Sagradas Escrituras no se dice cuántos eran, simplemente se habla de unos “magos de oriente”. El término “mago” es una traducción que pudiera referirse a “sabios”. Los nombres no son un dato bíblico. No existen para nada esos nombres en las Sagradas Escrituras. Lo que sí se dice es que trajeron tres regalos al recién nacido: oro, incienso y mirra, quizás de allí venga la idea de que eran tres.

Hasta bien entrado el siglo XX, los niños esperaban que sus regalos de Navidad los trajeran los Reyes Magos, no el Niño Jesús. Era a los Reyes a quienes les ponían sus zapatos bien limpiecitos para recibir su “cuelga” que era como se llamaba a los regalos. Los padres desde algún tiempo antes de la Navidad habían advertido a los chicos que quienes se portaran mal no recibirían regalos, sino que lo que les llegaría en una cajita muy adornada sería un pedazo de carbón u otra cosa peor y maloliente.

Hasta bien entrado el siglo pasado el Nacimiento era la decoración navideña por excelencia en los hogares venezolanos. El arbolito casi no se conocía. Este adorno no es de origen católico ni cristiano, sino que proviene de tradiciones nórdicas paganas, adoptadas posteriormente por algunas iglesias protestantes del norte de Europa. No tenía nada que ver con nuestras tradiciones de origen latino.

Otro elemento que nada tiene que ver con nuestras tradiciones es el gordiflón vestido de rojo. El “Santa” viene a aparecer entre los venezolanos con la influencia norteamericana que llegó con las empresas petroleras y luego con la avasallante cultura mercantilista después de la Segunda Guerra Mundial. Es un personaje hecho por Cocacola, que ni siquiera tiene que ver con el auténtico San Nicolás, un obispo de Asia Menor (actual Turquía) del siglo VI.

Tomemos el ejemplo de Georgia Meloni. Reivindiquemos nuestro tradicional Nacimiento con sus Reyes Magos, que conocieron nuestros tatarabuelos.
@luishmedinac