«Expedición de Chacachacare».

En cada espacio del tiempo histórico, nuestras paisanas se han destacado por su abnegación y heroísmo, para lograr en difíciles circunstancias los nobles y supremos objetivos.

Muchas sirvieron de guías y mensajeras, transitando inhóspitos caminos y lugares, vigilados por fuerzas opositoras; otras atendían a los heridos en pleno campo de batalla o en la retaguardia.
Estas insomnes mujeres, cocinaban las vituallas, también cosían los uniformes.

Innumerables mujeres con el pelo recogido, empuñaron las armas para estar en primera línea.

La historia y tradición recoge información de tantas compatriotas de todas las regiones y clases sociales, que como madres, esposas o amantes, dejaron honda huella de sacrificio y pasión por alcanzar la inexistente como deseada libertad.

En esta oportunidad nos referiremos a Concepción Mariño, hermana del valeroso paladín margariteño, el General en Jefe Santiago Mariño, nacidos en el Valle del Espíritu Santo, isla de Margarita.
Santiago en 1788 y Concepción en 1790; hijos del gallego Santiago Mariño de Acuña y de la escocesa Anastasia Carry, (casa reconstruida, convertida en museo), familia de excelente posición económica, con propiedades y esclavos en las costas del Golfo de Paria y en Trinidad.

Concepción contrajo matrimonio con el comerciante José María Sanda, procrearon cinco hijos, (dos de ellos obtuvieron el grado de general).

A causa de la Capitulación de Miranda ante Domingo Monteverde el 25 de julio de 1812, nuestro futuro Libertador emigró a Curazao, a donde llegó el 1 de septiembre; luego desembarcó el 31 de octubre a Cartagena de Indias, «La Heroica». El 15 de diciembre escribió el conocido «Manifiesto de Cartagena». inició a finales de diciembre
la Campaña sobre el rio Magdalena, y el 14 de mayo de 1813, desde Cúcuta la Campaña Admirable.

Procedentes de Barcelona y Cumaná, el coronel Santiago Mariño y un grupo de republicanos, se reunieron el 10 de enero de 1813, en Chacachacare, isla de Trinidad, en la hacienda propiedad de Concepción, para planificar y ejecutar operaciones sobre el oriente venezolano.
Mariño fue designado jefe de la expedición y presidente de la Junta; como secretarios: Francisco Azcue, José Francisco Bermúdez, Manuel Piar y Manuel Valdés.

El 11 de enero, elaboraron «El Acta de Chacachacare, el cual concluye:
«Mutuamente empeñamos nuestras palabras de caballeros de vencer o morir en esta gloriosa empresa, y de este compromiso, ponemos a Dios y nuestras espadas por testigos».

El día 13 zarparon en dos embarcaciones, cuarenta y cinco combatientes, entre los cuales estaban: venezolanos, franceses, trinitarios y mulatos de las Antillas francesas; navíos proporcionados por el corsario francés Juan Bautista Bideau, (quien el 14 de julio de 1816, casualmente día, mes y año de la muerte del Generalísimo Fco. De Miranda, rescató en las playas de Ocumare de la Costa al Libertador, a punto de suicidarse, llevándolo a la isla de Aruba).

Bideau falleció en la defensa de la Casa Fuerte de Barcelona el 7 de abril de 1817.

El grupo, equipado con seis fusiles y algunas armas cortas, aplicando el Principio de la Guerra de La Sorpresa, luego de varias acciones, ocuparon: Guiria, defendida por el realista Juan Gabazo, continuaron hacia Irapa, Yaguaraparo, Río Caribe, Carúpano Cumaná, Barcelona y Maturín.

Mariño fue reconocido por sus propios méritos como: «El Libertador de Oriente», y Concepción denominada: «La Magnánima Señora».

Siendo Mariño Jefe del Estado Mayor del Ejército Libertador en 1821, le correspondió a Concepción, movilizarse hacia Jamaica, para comprar armas y municiones, muchas de ellas utilizadas por el Ejército en la magna batalla de Carabobo.

Falleció la denodada heroína en su hacienda de Chacachacare en 1854. Se desconoce la ubicación exacta de sus restos.

La agenda de las efigies tiene la deuda, de erigir en el glorioso Campo de Carabobo un monumento alegórico a la participación de la heroína venezolana, «Mujer hecha Patria».

En el glorioso Campo, sólo se encuentra un letrero con la palabra «Las Heroínas».

ilustres matronas del Socorro.
Habéis empuñado la lanza, os habéis ubicado en las filas y pedís morir por la patria…
¿Habrá hombres dignos de vosotras?
¡No, no, no, vosotras sois dignas de la admiración del universo y de la adoración de los libertadores de Colombia.
(Extracto del mensaje dirigido a las matronas de El Socorro, por nuestro Libertador
Simón Bolívar el 24 de febrero de 1824.

Eumenes Fuguet Borregales. eumenes7@gmail.com