Víctor Genaro Jansen Ramírez.

 Dr. Carlos G. Cruz H: Presidente de la Academia de Historia del Estado Carabobo; Dr. José Alfredo Sabatino: Vicepresidente; Lcda. Cora Páez Capriles de Topel; Pbro. Luis Manuel Díaz Páez: Bibliotecario; Prof. Pedro Rodríguez Madera: Tesorero; Dra. Isabel Ruíz y Prof.  Argenis Zuloaga. Miembros Numerarios Correspondientes y Honorarios de nuestra corporación. Familiares y amigos. Señoras y Señores.

La vida es un regalo que nos otorgó Dios, sin el nada es posible sobre la faz de la tierra. El acto de vivir está impregnado de una chispa divina que habita en nuestro ser. Hoy agradecido con Dios, -el Gran Arquitecto del Universo- por la vida, es un honor dirigirme a Ustedes por un motivo que impronta gratamente mi trayectoria académica en esta Ciudad que amo tanto: Ocupar el cargo de Individuo de Número de esta prestigiosa corporación. Asumo esta responsabilidad con compromiso, seriedad y humildad.

El éxito no se obtiene sólo por el esfuerzo individual, en el caso de quien les habla son coparticipes de él, mis padres; Henry Jansen Terán y Ada Josefina Ramírez de Jansen junto a Honoria Josefina Jansen Maduro, Elizabeth Jansen Maduro y Ubaldo Camilo Jansen Maduro. Ellos me convirtieron en un hombre de bien. A la Universidad de Carabobo, y en particular a la Facultad de Derecho (Hoy Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas le agradezco infinitamente la formación profesional. La completitud de quien soy es la constante compañía, apoyo y comprensión de mi esposa Marialcira Azuaje Almarza de Jansen, sin ella no hubiese cosechado todas las cosas maravillosas que he alcanzado en la vida. Mi hijo Hendrik Genaro Jansen F, también ha sido fuente de inspiración para no desmayar en la consecución de las metas propuestas, aun en los momentos más difíciles. El y su esposa María Milagros Contreras S, me dieron un regalo grande y hermoso: mi preciosa nieta Vanessa Isabel Jansen Contreras, quien desde hacen 21 meses no ha cesado de proferirme momentos de felicidad.

En esta ocasión hago uso de una de las facultades más preciadas por los seres humanos: la libertad de expresarse, que consiste en manifestar las causas de sus pensamientos y argumentar ante las interacciones diarias que realiza en sociedad con sus congéneres. El sentido de libertad se identifica con la necesidad de la realización individual de cada persona. Por esas razones, la privación de la palabra pudiera considerarse como un sesgo a la libertad de expresar lo que se desea, en el momento, hora y lugar determinado. La Academia de Historia del Estado Carabobo es el espacio idóneo para expresar nuestras ideas libremente y por eso he osado tratar un tema que pertenece al ámbito de la Historia de las ideas, se trata de EL PENSAMIENTO DE ARTURO USLAR PIETRI EN EL AMBITO DE LA REFLEXION LIBERAL VENEZOLANA DEL SIGLO XX.

Reflexionar acerca del pensamiento de una persona en particular no se limita a la visualización y análisis de su obra, esa es una tarea que trasciende el plano individual y nos obliga a conocer el contexto y las relaciones interpersonales que circundan al personaje. Evitando caer en la tentación de la admiración y de la consecuente apología, en las páginas siguientes irrumpiremos en la obra de Arturo Uslar Pietri, y en sus ejecutorias en el ámbito socio-político venezolano para determinar si su pensamiento estuvo impregnado de las ideas que constituyen el Liberalismo. La constatación de su vinculación o distanciamiento con el liberalismo la alcanzaremos hurgando en su pensamiento político y económico y con este fin el tema ha sido estructurado en tres segmentos: I) En este segmento se trata ¿Qué es el liberalismo político? y ¿Qué es el liberalismo económico?; II) Uslar: Vida y pensamiento y comprende una breve referencia biográfica y el contexto intelectual del autor; III) El pensamiento de Uslar en sus dimensiones política y económica.

Sin que sea considerado como un adelanto de criterio en lo que respecta a las reflexiones finales que efectuamos, el desarrollo del tema nos mostrará la complejidad de las actuaciones de Uslar y sus variadas posturas que pareciera a prima facie que se aleja del pensamiento liberal, no obstante, en el desarrollo y maduración como intelectual se acerca a las ideas liberales. Precisamente nuestra tarea es determinar su vinculación o desconexión del liberalismo.

 Segmento I. El Liberalismo.

Para verificar si existe o no vinculación entre el pensamiento de Arturo Uslar Pietri y el liberalismo en sus dimensiones política y económica se hace necesario revisar previamente: ¿Qué es liberalismo político? y ¿Qué es liberalismo económico?

¿Qué es liberalismo político?

 Nietzche dijo una vez que solo los seres ahistóricos admiten una definición exacta. Es así que el liberalismo, fenómeno histórico múltiple, es casi imposible de definir. Él mismo ha conformado buena parte de nuestro mundo moderno y por ende refleja la diversidad de la historia moderna, tanto temprana como reciente.  Es mucho más sencillo – y más prudente –describir el liberalismo que intentar una definición breve.[1] No obstante, Norberto Bobbio[2]  expresa que: “por liberalismo se entiende una determinada concepción del Estado, la concepción según la cual el Estado tiene poderes y funciones limitados, y como tal se contrapone tanto al Estado absoluto como al Estado que hoy llamamos social.”  También el liberalismo es definido como: Doctrinario, económico, político y hasta filosófico que aboga como premisa principal por el desarrollo de la libertad personal individual y, a partir de ésta, por el progreso de la sociedad.[3]  Así mismo,  Ferran Requejo Coll[4] al tratar la definición de liberalismo, afirma: “ es común referirse a él como un movimiento contrario a la organización social y política de los Estados Absolutistas de la época moderna surgidos a partir del proceso de centralización económica, militar y jurídica que sustituye al orden medieval vigente en Occidente.”

El término “liberal” como membrete político nació en las Cortes españolas de 1810, un parlamento en rebelión contra el absolutismo.

En su edad de oro, el siglo XIX, el movimiento liberal operaba en dos niveles, el nivel del pensamiento y el nivel de la sociedad. Consistía en un cuerpo de doctrinas y un conjunto de principios subyacentes al funcionamiento de varias instituciones, algunas antiguas (como los parlamentos) y otras nuevas (como la prensa libre). Por consenso de los historiadores el liberalismo (la cosa, aunque no el nombre) surgió en Inglaterra en la lucha política que culminó en 1688 con la gloriosa revolución contra Jacobo II. Los objetivos de los triunfadores de la Revolución gloriosa eran la tolerancia religiosa y el gobierno constitucional, que llegaron los dos a ser pilares del orden liberal y con el tiempo se extendieron por todo el Occidente.

En el siglo transcurrido entre la Revolución gloriosa y la gran Revolución francesa de 1789 – 1799 el liberalismo –o más precisamente, el protoliberalismo – se asoció constantemente con el “sistema inglés, es decir, con una policidad (polity) basada en un poder regio limitado y un grado considerable de libertad civil y religiosa.[5]

El liberalismo, debido a su etimología, da una idea de libertad que, en la mayoría de las mentes occidentales se asocia a una concepción bastante positiva de sus propuestas y de los resultados que propone. Sin embargo, a pesar de haber sido alguna vez una propuesta revolucionaria, es pertinente recordar que, una vez convertida en la doctrina de las elites gobernantes, muy pronto mostró sus límites y sus graves implicaciones sociales.[6]

 

 ¿Qué es liberalismo económico?

Hay que decir que el liberalismo en sentido amplio suele dividirse en liberalismo económico, liberalismo político e, incluso, liberalismo filosófico. Esta división no es compartida por la totalidad de los estudiosos; por ejemplo, sólo por citar un caso, para Giovanni Sartori, el liberalismo es político y no económico. Este autor propone que a esta última acepción se le llame por su estricto nombre: librecambismo.[7]

El movimiento liberal tiene su antecedente en la idea fisiocrática del orden natural y del respeto por la libertad en materia económica que convergerá con las posturas individualistas de Hume, Locke y Hobbes para ser desarrolladas con posterioridad, por la Escuela Clásica de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

El enfoque individualista del Liberalismo es una respuesta al excesivo intervencionismo estatal que recomendaran los mercantilistas, es la contrapartida de las tendencias del Mercantilismo. Si antes se afirmaba la necesaria intervención del Estado, con esta corriente se tiene como indispensable su abstención, en términos generales, salvo las actividades que no interesaban o escapaban a las posibilidades de los particulares.

La felicidad del hombre radica en que el juego económico se reserva a los particulares porque, de manera mediata, será la sociedad toda la que resulte beneficiada.

Como su nombre lo explica, el Liberalismo se sustenta sobre el principio básico de la libertad económica y política. Según los liberales, si los pueblos gozan de libertad política, tendrán libertad económica, y en las mismas condiciones igualitarias podrán concurrir en la vida económica.  

La libertad que recomiendan estos pensadores dio lugar al postulado de la libre competencia, según el cual en el mercado deben concurrir multitud de oferentes y demandantes, lo que ocasionaría que el precio se fijara tomando en cuenta la ley de la oferta y la demanda.

El Liberalismo como doctrina, es un enfoque optimista de la naturaleza del hombre en general, y de la naturaleza económica del mismo hombre, en particular. Los liberales sostenían que la vida económica estaba regimentada por leyes naturales y espontáneas, cuyo cumplimiento no debería ser obstaculizado por el hombre. La traducción injusta de las ideas liberales en la realidad, se escapó a los autores que estaban movidos por una intención ética muy clara.

Las posturas liberales, si bien tomaron figura de Escuela a fines del siglo XVIII y a principios del XIX, fueron desarrolladas también por John Stuart Mill, que ya presenta algunos rasgos de transición.[8] 

El principal exponente del Liberalismo Económico fue Adam Smith y  su idea básica es que la sociedad[9] está regida por leyes naturales, que hacen la distribución de bienes y los hombres en su egoísmo individual buscando  cada uno su propio  interés logran la óptima asignación de recursos y la distribución del producto por lo que el Estado debe abstenerse de intervenir, esto lo resumió en la famosa frase “la mano invisible del Mercado”.

El liberalismo propugnaba la libertad del comercio interior y exterior, la supresión de las  restricciones tradicionales sobre la libre actividad del mercado (incluida la abolición de instituciones como la esclavitud y la servidumbre, la eliminación de los privilegios monopolistas y la emancipación de las minorías religiosas), una mínima interferencia gubernamental en la economía, la libertad individual y un gobierno representativo controlado a través de parlamentos en lugar de un gobierno arbitrario y hereditario. Según el pensamiento del economista escocés Adam Smith, los teóricos políticos ingleses John Locke, Jeremy Bentham y James Mill y los filósofos ilustrados franceses, como Rousseau, el liberalismo era la expresión ideológica de los intereses de las pujantes burguesías en las sociedades industriales. Por tanto, era lógico en aquel período que encontrase su principal enclave político en la sociedad más industrializada del mundo: Gran Bretaña. Medidas como la emancipación de los católicos (1828), la primera ley de reforma parlamentaria (1832) y la abolición de la esclavitud en el Imperio Británico (1833) fueron conquistas liberales características. Con la abolición de las Corn Laws (aranceles sobre maíz importado) en 1846, Gran Bretaña entró en la era del libre comercio, y por su predominio comercial e industrial en los mercados mundiales.[10]

 

Segmento II. Uslar: vida y pensamiento.

Breve referencia biográfica.

 

En abril de 1819 un noble alemán de cuarenta años de edad desembarca en las costas de Juangriego en la isla de Margarita, Johann Von Uslar Gleichen, ochenta y siete años mas tarde, a las dos de la madrugada del 16 de Mayo de 1906, nace en la caraqueña parroquia de la Candelaria, su bisnieto Arturo Uslar Pietri. [11]

 

Una vez concluida la guerra se establece en Valencia, donde contrae matrimonio con María de los Dolores Hernández. De ambos desciende el también General Federico Uslar Hernández, a quien sabemos partidario de la causa liberal de Guzmán Blanco, de quien fue condiscípulo. Federico fue el padre de Arturo Uslar Santamaría, quien también abrazó la carrera de las armas y alcanzó el grado de Coronel en el ejército gomecista. [12]

 

Por la línea materna, los Pietri, sería muy distinta a la Uslar, se conecta con la tradición comercial mediterránea, y criolla de la extrema costa oriental venezolana. Los Pietri como la mayoría de los corsos que emigraron a Venezuela hacia la cuarta década del siglo XIX, se asentaron inicialmente en el eje Carúpano – Río Caribe.

 

Juan Pietri Pietri, médico, general y político, es el primer Pietri con actuación pública. Su padre el comerciante corso Andrés Pietri, establecido inicialmente en Carúpano y posteriormente en Río Caribe, y su madre Catalina Pietri Franceschi, también nacida en Córcega, conforman una familia de siete hijos, de la cual Juan es el cuarto. Cursa todos sus estudios en Francia a donde viaja a la edad de 10 años y de la que retorna en 1877 con el título de médico y cirujano. Ingresa como profesor a la Universidad de Caracas y pública varios trabajos de carácter científico y literario.[13]

 

La historia del siglo XIX venezolano, la de las batallas de la guerra de independencia, la de los intentos por formar la nación bajo los diversos ideales, la de las campañas de la Guerra Federal, la de los caudillos, montoneras, invasiones y conspiraciones, la de la conformación de la hegemonía andina durante las dos primeras décadas de este siglo, y no menos importante, las pequeñeces y grandezas de los actores, todo ello formará parte de las historias familiares del hogar formado por Arturo Uslar Santamaría y Helena Pietri Paul.

 

Por ese cruce de orígenes y de las historias nacionales y culturales detrás de ellos, él hogar Uslar Pietri debió haber sido uno propicio a la apertura al mundo de la información cultural, aún cuando ésta pudiese ser limitada según la apreciación del hijo. A través del coronel Uslar Santamaría, Arturo hijo se asoma a la historia nacional, a través de la madre, lectora de los <primeros poemas modernistas de Rufino Blanco Fombona> se asoma a la literatura>. [14]

 

Arturo Uslar Pietri fue un venezolano de excepción. Intelectual, político, historiador, educador, economista, empresario, hombre de letras y hombre público, su vida transcurrió entre la creación y la acción. Profesor universitario en economía y literatura en Venezuela y en el exterior, sirvió a su país en despachos de gobierno y en misiones diplomáticas. Fue Senador de la República y candidato a la Presidencia.

 

Al decir de José Ramón Medina, “jovencísimo descubrió su vocación de escritor y al asumirla con responsabilidad y como destino, se designó instrumento de transformación venezolana.” En cumplimiento de esa misión fue actor, testigo y conciencia de un país en profunda y dolorosa etapa de transición y de crisis. [15]

 

El contexto intelectual de Uslar.

La revisión de las relaciones de Arturo Uslar Pietri con sus compañeros de generación permitirá observar las posibles influencias en su formación y maduración como intelectual y que a posteriori apreciaremos si realmente está presente el liberalismo (político o económico) en su pensamiento. Su proceso formativo se desarrolló entre Caracas y París.

 

En la ciudad de Caracas permaneció entre 1923 y 1929 durante su formación como profesional en la Universidad Central de Venezuela y allí se vinculó a la elite intelectual y política de la época.

 

En esa Caracas de entonces que <no pasaba de ser un pueblo grande>, donde sus habitantes tenían la impresión de que todos se conocían>, las tertulias o las simples reuniones en casas de amigos constituyeron medios de sociabilidad que acercaron contemporáneos en búsquedas de la vieja y la nueva generación, y generaron lecturas comunes en la llamada Generación de 1928. Esos medios fueron reflejo y motor de las inquietudes de esa generación. La plaza Bolívar y las cantinas a su rededor eran predios de encuentro de Uslar y otros jóvenes, con individuos de generaciones anteriores. En palabras de Uslar Pietri, en <aquellos mentideros discretos> podían toparse el mismo día experimentados escritores (Rómulo Gallegos, Luis Urbaneja Achelpohl, José Antonio Ramos Sucre, Leopoldo Landaeta, Rafael Arvelo Larriva, Tadeo Arreaza Calatrava) con <los más jóvenes, en varios escalones de generaciones> (Fernando Paz Castillo, Pedro Sotillo, Jacinto Fombona Pachano, Rodolfo Moleiro, Vicente Fuentes, Andrés Eloy Blanco, Antonio Arraiz, Augusto Mijares) y con quienes apenas comenzaban a escribir. Carlos Eduardo Frías, José Salazar Domínguez, Nelson Himiob y el propio Uslar. Y no faltaron en esas conversaciones <lejanas presencias> a las que hacían constante referencia, Ramón Díaz Sánchez, Aníbal Mestre Fuenmayor Gabriel Bracho Montiel de Maracaibo y <los malditos del destierro> José Rafael Pocaterra en Canadá y Rufino Blanco Fombona en España. A través de <<mentideros discretos>> conoce de obras, autores y temas que luego serán motivo de indagación personal.

 

Para la nueva generación literaria la Tipografía Vargas fue centro de reunión y expansión, y su dueño Juan de Guruceaga Vargas, su mecenas. Esta tipografía sirvió, según Uslar Pietri, de <ateneo, de club, de cueva de conspiradores, de mentidero literario y político, y de facultad de letras>, lo cual lo hacía el perfecto sitio de encuentro para aquella generación de jóvenes escritores unida por la fascinación del poder de la palabra:<<Estábamos persuadidos de la importancia que aquello tenía. Eramos (…) los reveladores de un espíritu poderoso que nos transformaba y que podía llevar a transformar todo. Nuestra vida, el país, el destino de los hombres. (…) Leíamos y releíamos entre nosotros, lo publicado y lo inédito. Comunicábamos y comulgábamos en el aquel rito espontáneo y exigente>>.

 

Cuando Uslar Pietri llega a Caracas en 1923, ya el poeta nicaragüense Rubén Darío y el escritor uruguayo José Enrique Rodó han sido objeto de lectura. En la capital hace lecturas comunes a su generación y como ésta, las hace << sin orden ni concierto>>. Leerá a Leonidas Andreiev y su Sacha Yegulev, cuentos de Tolstoi, a Chejov, Gorka y Vladimir Korolenko, entre los rusos; a Ramón María del Valle Inclán, Federico García Lorca, José de Ortega y Gasset, Rafael Alberti, Antonio Machado, Azorín , Gabriel Miró y por su puesto a Guillermo Torre y su Literaturas europeas y de vanguardia, entre los españoles; José María Eca de Queiroz y Eugenio de Castro, entre los portugueses; Enrique Gómez Carrillo, Horacio Quiroga, Julio Herrera y Reissig, y Leopoldo Lugones, entre los latinoamericanos; Oscar Wilde y Rudyard Kipling; Gabriel D` Annunzio; Henri Barbusse, Remy de Gourmont. Aun cuando James Joyce no aparezca mencionado en su escrito aniversario de la publicación de Barrabás y otros relatos, por testimonio de Paz Castillo se sabe que para el momento de esa publicación <<leía con fervoroso entusiasmo A portrait of the artist as a young man>>.

 

Sobre sus lecturas de esos autores ha declarado en numerosas ocasiones y en todas se produce cierta coincidencia: a Josianne Vilaseca agregará, para el mismo lapso 1923 -1927, a Arturo Rimbaud, Pierre Loti; Maurice Barrès, Paul Morand, Víctor Hugo y Anatole France. …En sus testimonios y escritos ha insistido en el carácter fragmentario de sus lecturas y en la desinformación y pobreza intelectual del medio. Esa apreciación ya está presente en el primer testimonio localizado sobre la formación de su generación, dado a los pocos meses de su retorno a París, en el cual dice <<Mi generación fue tan desorientada en sus comienzos como todas las generaciones anteriores. Escribíamos al azar de impulsos y de influencias (…) aislados en una ignorancia pobre, manchada de conocimientos inconexos y pretenciosos>>. [16]

 

De su tránsito por Caracas obtiene la oferta del gobierno para ejercer un cargo diplomático en Francia. El viaje de Uslar Pietri a Francia le brinda nuevas oportunidades para conocer y relacionarse con intelectuales de la época. Su estadía como diplomático transcurre en París.

 

Allí lee y está al tanto hasta del <<último escándalo literario>>, asiste a numerosas conferencias, exposiciones y conciertos; entra en contacto con intelectuales latinoamericanos de las más diversas procedencias y tendencias, y establece una fructífera amistad con Alejo Carpentier y Miguel Angel Asturias. Conoce por primera vez lo que es el debate político en sus más diversas formas, lee sobre economía política y mantiene un estrecho contacto con los positivistas venezolanos, representantes del gobierno ante Francia. París resume Europa y América Latina y, con ello, la profundización de la búsqueda de la americanidad.

 

Uslar declara que leía con << curiosidad>> ensayos de gente de izquierda y de derecha>> desde <<cosas de Bernanov, que era un hombre muy reaccionario>> hasta <<cosas muy de izquierda>> como la serie de ensayos de Emmanuel Berl <<sobre la burguesía>>, y <<mucha biografía, mucha historia, y lógicamente mucha literatura>>.

Para su formación en el campo político y el económico, la Francia de la Tercera República fue un medio propicio. Tuvo la experiencia inédita de asistir al debate entre las corrientes del Liberalismo Económico, Comunismo y Socialismo. El debate parlamentario fue, para él, la posibilidad de presenciar <<un espectáculo extraordinario>> por su nivel, <<por la inteligencia>>, del cual destaca a Aristide Briand por considerarlo <<uno de los más extraordinarios oradores que ha habido en el mundo>>. Esa vivencia dejará huellas en su futura actuación pública. <<Esos años fueron importantes para mí, sin duda>> así como para hacer de la economía uno de los campos a que dedicará horas de reflexión, trabajo y escritura a partir de 1936.[17]

 

 

 

Segmento III. Pensamiento Político y Económico de Uslar

El pensamiento político de Uslar.

El pensamiento político de nuestro autor se encuentra reflejado no solo en sus obras sino también en su actuar en el proceso político venezolano dentro del cual jugó un rol estelar y que se inicia con el desempeño como diplomático en el gobierno de Gómez y culmina en el Senado de la República.

 

En el Gobierno de Eleazar López Contreras, Uslar Pietri comienza una nueva etapa en su vida que lo lleva a participar activamente en el ámbito político, trayendo consigo un equipaje cultural que adquirió en su experiencia diplomática en Europa y de la cual derivaron relaciones con destacados intelectuales de la época que contribuyeron a su formación.

 

En su actuación dentro del mundo de la política para quienes compartieron con las sus actividades y lo conocieron muy de cerca, como es el caso del Dr. Ramón Escovar Salom: Arturo Uslar ha sido un hombre de pensamiento y un hombre de acción. Esta extraña vinculación entre dos áreas frecuentemente separadas y, en todo caso, distintas de la vida humana no son atributos ofrecidos en abundancia.

 

Se es intelectual para sí mismo, a pesar de sí mismo, contra sí mismo, irremediablemente, decía José Ortega y Gasset. Al intelectual se le pueden plantear problemas políticos, pero al político no siempre se le presentan perplejidades. Es por eso que la tensión entre uno y otro ha constituido una vieja discusión de ya larga y constante tradición en el pensamiento intelectual.

 

El hombre de estudio, el espíritu reflexivo, la mentalidad crítica, tiene por naturaleza una vocación hacia la verdad, esto es, hacia la expresión cabal de lo que se siente y de lo que se piensa. El político en cambio, se encuentra con hechos, con circunstancias no escogidas y a veces no buscadas, que encuadran su acción y limitan sus objetivos.

 

Max Weber en su muy conocido trabajo “El Político y el Científico” habla de las dos vocaciones, la del político y la del intelectual y establecía algunas de las diferencias predominantes en una y en otra actitud. Weber hacía una distinción entre la moral de convicción y la moral de la responsabilidad. La ética del intelectual es la de la convicción. La del político es la de la responsabilidad.

Como se ve por estas diferentes versiones y puntos de vista en torno a la naturaleza del intelectual y del político, la personalidad de Arturo Uslar Pietri complica bastante el problema. Empujado tal vez por el vigor de sus ancestros nunca pudo contener el impulso hacia la acción. Pero esto no impedía la tensión del pensamiento. El intelectual nunca se libera de un proceso continuo de angustia. En un medio como el venezolano, en el cual han estado presentes varias de las más activas contradicciones de América Latina, era muy difícil para un hombre que buscaba expresarse y ser oído, contentarse con el aislamiento intelectual puro.

 

Además de su temperamento, una simbiosis excepcional entre la moral de la convicción y la moral de la responsabilidad, indicada por Weber, se produce en Arturo Uslar Pietri. [18]

 

Entre diciembre de 1935 y diciembre de 1936 se delinean, con trazos muy sutiles, dos etapas en las temáticas presentes en sus escritos periodísticos. En la primera, que abarca desde la muerte de Gómez hasta julio de 1936, escribe ochenta y ocho artículos en los cuales la reflexión proviene del acontecer político inmediato, fuesen éstas la agitación social, los acontecimientos que se desencadenan o las medidas políticas o económicas adoptadas por el gobierno. Esos artículos son, básicamente, editoriales publicados en el recién fundado Diario Ahora y en ellos, la historia política del país sirve de telón de fondo. A esta serie de artículos corresponde su primer artículo sobre el papel del petróleo en la economía venezolana, su conocidísimo editorial Sembrar el Petróleo que con el tiempo expresará el acuerdo básico entre los distintos actores del nuevo proceso en utilizar los ingresos fiscales petroleros como instrumento fundamental para la modernización del país. El llamado que le hace, en julio de 1936, el Ministro de Hacienda Alberto Adriani a que forme parte de su equipo de trabajo, marca el inicio de su carrera en la administración pública y la segunda etapa en sus escritos. Estos reflejan tanto la nueva área de interés, la política económica que debe llevar a cabo el gobierno para lograr el objetivo de la modernización, como su pensar la economía. En esos momentos, la agricultura la concibe como fundamento estable de la riqueza de la nación por oposición a la transitoriedad petrolera, y la intervención del Estado como una necesidad.[19] Este concepción de intervencionismo estatal aleja a Uslar en ese momento del pensamiento liberal.

 

Cuando Uslar se inicia en la vida pública de Venezuela, a raíz de los cambios ocurridos en 1936, está movido básicamente por esa incitación a la acción que no la ha abandonado desde entonces. Cree en su país y en esto se separa de los escépticos que o carecen de ella o no ponen entusiasmo suficiente ni vigoroso en su participación. Uslar contribuye con ideas, con gestos, con afirmaciones, con interrogantes, con actitudes.

Lo que conduce a Uslar a la vida pública y a la acción política es su profundo repudio a la evasión. No desea evadirse ni en la literatura ni en la vida real. Piensa que su deber como intelectual es estar presente. Nada le es más extraño que el ausentismo psicológico o moral que se justifica a sí mismo por la falta de comprensión del ambiente. [20]

 

¿Cómo percibía Uslar su entorno?

Nuestro autor tiene una percepción particular acerca de los partidos políticos y de la sociedad.

A los partidos políticos los comprende como asociaciones personalistas establecidas a la sombra de un caudillo, carentes de un verdadero fundamento doctrinario; sólo han sido, dice:<<una secuela, un antifaz del caudillaje>>. Pero ello no impide que les asigne un papel de primer orden en el nuevo proceso, son ellos, efectivamente, <<los llamados a controlar la vida pública del país>>. Esta posición con respecto a los partidos, hecha pocos días después de la muerte de Gómez, se mantiene en esencia, a lo largo de 1936.

 

En el pensamiento uslariano el problema de la asunción de la responsabilidad del ciudadano frente a la sociedad, es uno medular. Y el papel que le atribuye a la élite, sea cultural, social, política o económica, en el proceso de construcción de la nación explica la mayor exigencia que hace a ella en la asunción de la responsabilidad.

 

De allí que el énfasis que le concede a la reforma del sistema educativo tenga como uno de sus objetivos fundamentales la <<creación>> de un venezolano responsable, que no implicaría otra cosa que crear un ciudadano dispuesto a asumir iniciativas y responsabilidades en la conducción de la sociedad. [21]

 

Uslar en el gobierno de López Contreras.

En el mes de Julio de 1936 Uslar es llamado por Alberto Adriani para que se integre a su equipo de trabajo en el Ministerio de Hacienda.  Su relación directa con Adriani se inicia precisamente a partir de 1936 y en palabras de Astrid Avendaño[22] : “Conocía a Adriani a través de sus escritos y entra en contacto con él a partir de 1936. De ese contacto con la obra y con el hombre, Adriani dejará sus huellas en el pensamiento económico de Uslar del momento: el papel del Estado en la transformación económica del país y la concepción de que las bases principales del desarrollo económico nacional deben reposar sobre la agricultura y la cría en oposición al carácter <<postizo>> de la economía petrolera.”

Desde el punto de vista político, podría decirse que este es un lapso de aprendizaje del funcionamiento del Estado, del mecanismo de poder y de la praxis partidista, durante el cual priva su condición de intelectual, entendido éste como creador, difundidor y administrador de unos valores culturales, técnicos y de conocimientos. Tres actividades se presentan complementándose entre sí, el desempeño de cargos técnicos en el área económica, la producción de artículos y ensayos en esta área, y su actividad docente. En la Revista de Hacienda publica< una serie de artículos sobre la historia económica del país y sobre la política económica que revelan la necesidad de elaborar un instrumental que coadyuvase al delineamiento de la política económica que ese mismo ministerio trataba de establecer.

 

Su desempeño docente se inserta en esa línea de investigación y en la perentoria necesidad de formar los cuadros requeridos para la modernización económica que el país requería. Al aula universitaria retorna en noviembre de 1937 como Profesor de la cátedra de Economía Política de la Facultad de Derecho y al año siguiente funda, la Escuela Libre de Ciencias Económicas y Sociales. En 1940, siendo Uslar Pietri Ministro de Educación logra finalmente hacer aprobar por el Congreso la Ley de Educación. A lo largo de sus años de docencia (noviembre de 1937 –mayo 1941), la preocupación de vincular al estudiantado con la realidad económica y social venezolana, lo lleva a redactar para sus clases una serie de textos que primero circuló en forma mimeografiada y luego fue publicada, en 1945, bajo el título de Sumario de economía venezolana, para alivio de estudiantes. [23]

 

Uslar en el gobierno de Medina Angarita.

A partir de 1941, “Uslar Pietri va a ser la figura más importante de la nueva situación.”[24]

En ese tiempo, Uslar declaró poco y escribió aún menos acerca de los asuntos políticos del país, como correspondía a quien ejercía el papel de eminencia gris del régimen, de su partido y de su Presidente, que como tal fue y sigue siendo considerado. Como lo fuera en su momento el padre Joseph, del cardenal de Richelieu, Uslar fue, según el Larousse, el “Consejero intimo que maniobra en la sombra”, o de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, el “Consejero que, de manera poco ostensible, inspira las decisiones de un personaje, de una corporación o de un partido.” [25]

 

En el gobierno de Medina Angarita, Uslar Pietri ocupa un primer plano político: desempeña tres cargos en el gabinete, es uno de los artífices de la formación del Partido Democrático Venezolano y uno de sus principales líderes, es el blanco predilecto de los ataques de la oposición y, fundamentalmente, ha sido considerado como <<el ideólogo del régimen>> o como <<el intelectual del medinismo>>.

Esa intensa actividad y, principalmente, el tipo de figuración política (hombre clave detrás de la máxima figura, el Presidente) limita, paradójicamente, la expresión directa de su pensamiento.

 

De los tres cargos desempeñados, Secretario de la Presidencia de la República (5/5/41-5/5/43; 18/11/43 -14/7/45), Ministro de Hacienda (5/5/43 -18/11/43) y Ministro del Interior (14/7/45 – 18/10/45) es el ejercido de primero el que le brinda mayores posibilidades de incidir sobre las políticas a desarrollar por el gobierno y el que, en consecuencia, levantará mayor oposición y crítica.

 

Uslar participó en todas las cosas importantes del gobierno de Medina Angarita: la modificación del mercado cambiario, en la creación del impuesto sobre la renta en la reforma petrolera, en la reforma constitucional y en la reforma agraria.

El nombre de Uslar queda indisolublemente asociado al Partido Democrático Venezolano desde el momento mismo de su nacimiento: contribuye a la redacción de las Bases y Estatutos del partido, es uno de los oradores en el acto de su constitución y forma parte de su primer Directorio Nacional, en el cual se mantendrá durante los dos años de existencia del partido. Es más, Uslar afirma: <<Yo fui el que hice el PDV >>. [26]

 

No podríamos dejar de lado en la actuación de Uslar en el gobierno de Medina Angarita, la posición que asumió ante la reforma constitucional planteada para ese entonces.

Solo tres fuentes localizadas permiten hacer un seguimiento a su posición ante la reforma constitucional, de la cual solo destacarán los aspectos políticos de mayor discusión en el momento y posteriormente. El primer aspecto se refiere a la comprensión de la importancia de la reforma como demostración de amplitud e intención democrática del gobierno y del partido, buscando de esta forma garantizar el espacio político del PDV entre las fuerzas democráticas. El segundo se refiere a que sus intervenciones con respecto al voto se restringen a la propuesta de la reforma planteada, es decir, voto directo para los representantes al Congreso. Con lo cual podría pensarse que, al igual que la mayoría de sus copartidarios, entendió ese proceso de reforma como una primera etapa en el proceso democrático que conduciría a la elección directa del Presidente de la República. El tercer aspecto se refiere a que pareciera haber considerado, en primera instancia, la inclusión de los Senadores en ese tipo de elección. Y el cuarto se refiere al pragmatismo político, es decir, la actuación en función de preservar el poder, demostrado a la hora de la concesión del voto a la mujer. [27]  La negación de Uslar cuando se propuso la posibilidad de postular a las mujeres para ser electas miembros de las Cámaras Municipales y el ejercicio del voto por parte de ellas, evidencia un acercamiento de Uslar al Liberalismo, que en sus inicios no permitía el voto femenino, pero paradójicamente si permitía el voto de los hombres que, no teniendo el patrimonio requerido para el ejercicio del sufragio, si podían valerse de la riqueza de sus esposas para hacerlo.

La vivencia y actuar de Uslar durante el Gobierno de Medina Angarita termina inesperadamente con el golpe del 18 de octubre de 1945 que marca la diferencia entre gradualismo del gobierno y el salto cualitativo propuesto por los representantes de Acción Democrática.

 

El episodio del 18 de Octubre es descrito por el Profesor Ramón Guillermo Aveledo[28] en un  prístino lenguaje que nos transporta por instantes a vivenciar aquel momento:

“Una madrugada de noviembre de 1945, el automóvil baja desde la Escuela Militar de la Planicie, accidental prisión y foco de la rebelión, hacia el aeropuerto. El destino es del destierro. Hasta el 18 de octubre, ese pasajero obligado que mira las calles oscuras y desiertas de Caracas, a las cuales no sabe cuando volverá, había sido un personaje poderoso. Ministro del Interior, Secretario General de la Presidencia, arquitecto y Jefe del partido de gobierno, confidente del Presidente de la República. Antes Ministro de Educación y de Hacienda.

 

Ya para embarcar en el avión, le ofrecen un sobre con mil dólares “para sus gastos” que rechaza; “yo no estoy pidiendo limosnas”. Arturo Uslar Pietri tiene 39 años, es de profesión abogado, de oficio escritor y de vocación política. Barrabás y otros relatos de 1928, Las lanzas coloradas de 1930 y de Red de 1936, ya le han ganado un respetable sitio en las letras. Y el paso por el poder, una década casi sin contar funciones diplomáticas y judiciales menores durante el gomecismo, le han valido un exilio.”

 

Llega a Nueva York donde trabajará, primero, escribiendo artículos de prensa, textos educacionales para radio en el Servicio Informativo Interamericano. Luego, a partir de septiembre del cuarenta y seis, dictando clases de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Columbia. [29]

 

Desde el exilio Uslar realiza fuertes críticas al octubrismo y entre ellas podemos señalar:

Considera al 18 de octubre como una <<insurrección militar>>, que significó una desviación en la función del soldado al enseñarle que <<el poder puede adquirirse por la violencia>> y que <<el orden social no depende de las leyes sino de quienes tienen las armas en la mano>>

 

Al referirse a su reiterada afirmación que existe una relación directa condicionante entre respeto al estado de derecho y democracia, en su opinión la esencia de una <<democracia política, social y económica>> radica en <<Pensar que el hombre tiene ciertos derechos inherentes a su naturaleza inalienables (…) y que deben serles reconocidos y garantizados en toda situación de derecho>>, ya que el objetivo de ella es <<crear un estado permanente de paz y armonía social>>

A través de sus escritos sobre la revolución de octubre se hace evidente la divergencia clave entre Uslar y el octubrismo en la concepción de la democracia. Para el primero es una democracia liberal definida por excelencia en el plano político por: el respeto a la libertad de pensamiento, la independencia, probidad y equidad en la administración de justicia y el respeto al estado de derecho.  Son estos los puntos cardinales de su crítica política a la gestión octubrista, basada ésta en la concepción de democracia cuyo elemento definidor, por excelencia, es el ejercicio del sufragio universal. Uslar, por el contrario, pone en tela de juicio el hecho de <<el número por sí solo constituya un acierto en la orientación política>>, replanteando, de esta forma, una discusión político-intelectual de larga data sobre la capacidad del <<número>> para llevar a cabo, a través del sufragio universal, las políticas que deben regir a la nación. Uslar escribía:<<nadie me hará entender que puedan entender los supremos intereses de Venezuela ochocientos mil analfabetos que cuatrocientos mil que saben leer y escribir>>. [30]

De las afirmaciones anteriores hechas por Uslar notamos claramente que se inscribe en el Liberalismo Clásico cuando se refiere al respeto y garantía de los derechos del hombre inherentes a su naturaleza, en esa apreciación podemos palpar la defensa de la libertad como elemento central del liberalismo.

 

Luego de su exilio en Norteamérica, Uslar retorna al país, sin embargo, se mantiene distante del escenario político, muy a pesar de haber sido invitado a participar en el régimen perezjimenista y prefirió dedicarse a trabajar en el sector privado y fugazmente impartió docencia en la Universidad Central de Venezuela (1950-1953).

 

El 14 de enero de 1958, Uslar Pietri había firmado – junto a un centenar de individuos vinculados a diversos sectores sociales y económicos – uno de los varios manifiestos y comunicados expresión de ese torrente oposicionista. En ese <<Manifiesto>> se exigía respeto a la libertad de expresión, de reunión y al principio de la alternabilidad del poder. Cuando cae el régimen, Uslar se encuentra detenido en la Cárcel modelo y de allí sale al Palacio de Miraflores. Esa madrugada colabora en la redacción del Acta Constitutiva de la Junta de Gobierno, en la formación del primer gabinete y, a solicitud de la Junta, se dirige al país a fin de calmar los exacerbados ánimos de la población. Esa fecha marca el inicio de un nuevo período de actividad política militante que inicia como Senador independiente electo en las planchas de URD (diciembre de 1958) y culmina en 1973 con su retiro de la actividad parlamentaria.[31]

 

 

 

Participación de Uslar Pietri en la elaboración de la Constitución de 1961 y su actividad parlamentaria.

Cuando firma el ejemplar original en sesión solemne del 23 de enero de 1961, no cumple una mera formalidad de miembro del Congreso. Conoce el texto y participa del consenso que lo hizo posible. Es miembro de la Comisión Especial del Senado, designada en la Sesión del 28 de enero del 59, a proposición de Elbano Provenzali Heredia, jurista independiente electo para la Cámara Alta en las planchas de AD por Trujillo.

 

En entrevista que efectuáramos al Dr. Ramón Escobar Salom, el 21 de septiembre de 2004 en relación a su participación junto con Uslar en la reforma constitucional, nos expresó: “Nosotros trabajamos juntos en la Comisión de Reforma Constitucional, como Senadores por el Distrito Federal en 1959 e hicimos una propuesta en relación al Poder Ejecutivo que consistía en la No Reelección Absoluta, presentando como argumento que esa figura le había dado estabilidad a México. Al final la propuesta fue aprobada con la prohibición de no poder aspirar hasta pasados 10 años de haber ocupado el cargo de Presidente de la República.”

 

Su actuación en el Senado se prolonga hasta 1973, y se realiza en dos etapas en cuanto a la vinculación con una organización política. Entre 1959 y 1963, vinculado a URD; entre 1964 y 1973 como miembro de un partido, el Frente Nacional Democrático, del cual fue fundador.

 

Sus intervenciones en el Congreso están impregnadas, desde las primeras sesiones, de una constante apelación a la sensatez y a la responsabilidad, a que se discutiese <<desde la realidad>> y no desde <<trincheras ideológicas> los problemas cardinales del país.[32]

 

Pensamiento Económico de Uslar: El tema del petróleo como aspecto relevante del discurso político de Uslar.

 

Arturo Uslar Pietri, manejó en sus años mozos, algunas ideas económicas abiertamente favorecedoras de la intervención del Estado en la economía. Su polémica con Enrique Pérez Dupuy sobre la centralización del oro y de las reservas internacionales en el Banco Central de Venezuela (BCV) lo enfrentan a tesis radicalmente liberales:

“El Estado venezolano no puede permanecer indiferente ante el diario e impune atentado que se comete contra la riqueza nacional. El Estado está llamado a intervenir pronta y enérgicamente para poner justo término a los inveterados abusos que un escaso sector venezolano comete contra el progreso y la riqueza patrios. El Estado, así como está obligado a dar a cada hombre el efectivo goce de su condición ciudadana, está obligado a restablecer sobre bases de equilibrio, de justicia y de eficiencia nuestra economía, con un criterio dominado exclusivamente por el interés colectivo y nacional” (Diario Ahora, 30-05-1936).[33]

 

Uslar Pietri hizo parte de su discurso político al petróleo, a partir de julio de 1936, cuando escribe “Sembrar el petróleo”, frase de extensa difusión y significación en la interpretación de cómo invertir los recursos generados por la actividad de la industria petrolera.  Su pensamiento contenido en la referida publicación expresa la advertencia que la economía venezolana se estaba convirtiendo en “parasitaria del petróleo”. Al respecto, el propio Uslar afirmaba: “ En 1936, cuando empezaba a asomar ese contraste entre pobreza del país y la riqueza potencial del petróleo, yo lancé una frase que luego tuvo éxito: desgraciadamente tuvo más éxito de resonancia que de posibilidad de convertirse en acción, que fue la de aconsejar como divisa de la actividad venezolana: sembrar el petróleo; es decir, aprovechar esa riqueza que estaba bajo el suelo para convertirla en riqueza reproductiva, porque el petróleo tenía entre sus características la gravísima de que es una actividad destructiva. Cada barril de petróleo que sale de la tierra, es un barril menos de petróleo con el que cuenta Venezuela, y por lo tanto, si ese baril o parte de ese barril  no se reinvierte en alguna forma reproductiva, es en gran parte,  un barril perdido y, en resumidas cuentas, un empobrecimiento neto para el país.”[34]

 

En sus críticas efectuadas al octubrismo insiste en el tema del petróleo: señala la mutación que produjo el petróleo en la estructura económica: el paso de una economía agropecuaria a una petrolera. Esta última actúo como freno del  desarrollo de la primera con lo cual la actividad agropecuaria debió acudir al subsidio del Estado, creándose una situación artificial ya que sus <<niveles de costos y de precio nada tiene que ver con los precios internacionales>>.[35]

 

Para Uslar, la admisión definitiva del rol político del petróleo permitiría que fuese uno de los factores de negociación en la búsqueda de la estabilidad política. La posibilidad de <<levantar instituciones liberales estables>> pasaba, para Uslar, por poner como <<piedra angular y tema central>> la adopción – por todos los sectores políticos, de intereses y de la opinión nacional – , de una <<política petrolera definitiva>> que <<aceptada y profesada por todos>> pudiese asegurar el <<porvenir del país>> al quedar a salvo de las <<fluctuaciones de la política y de los cambios constitucionales de la administración>>.[36]

 

Durante el gobierno de Betancourt, Uslar Pietri toca el tema del petróleo como consecuencia de la política petrolera instaurada en ese momento. Ella constituyó un punto central de divergencia entre la posición accióndemocratista y la de Uslar Pietri. La política petrolera puesta en marcha y que se prolongará en términos generales hasta el gobierno de Raúl Leoni, se fundamentó en lo que el propio Ministro de Minas e  Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonzo, llamó <<el pentágono petrolero>> que consistía en: la participación fiscal razonable del Estado en los beneficios de la industria petrolera; la creación de una Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de hidrocarburos (9 abril 1959); la creación de la Corporación Venezolana de Petróleo (19 abril 1960), una política de <<no más concesiones>> y en la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (22 mayo 1961). [37]

 

La Crítica de Uslar Pietri, tenaz por lo demás, a la política petrolera la centró en uno de los elementos del <<pentágono>>, la política de <<no concesiones>>. Y su argumento podría sintetizarse en dos elementos íntimamente entrelazados: la ausencia de una política que sustituyese de forma inmediata, real y viable a la rechazada; y el segundo elemento se refería a la desinversión en el área exploratoria que se había producido en la industria petrolera como efecto del clima de incertidumbre que creaba la indefinición gubernamental sobre la alternativa sustitutiva.[38]

 

En opinión del Dr. Ramón Escovar Salom, la conexión del Uslar Pietri con el tema petrolero se convierte en una constante de su discurso:   

“Arturo Uslar Pietri creía en el crecimiento económico, el manifestaba que el principio era crecer y tenía una obsesión con el rentismo petrolero, incluso días antes de su muerte tratamos ese tema e indudablemente hay una relación entre el rentismo petrolero y el liberalismo.

 A él le gustaba leer a Raymond Aron y entre sus obras estaba “Dieciocho Lecciones sobre la sociedad industrial”. Aron visitó a Uslar aquí en Venezuela en 1979, – yo mismo lo llevé a su casa – eran amigos.” Confirma la existencia de la relación de  Uslar con Raymond Aron lo que el mismo Uslar refiere: “hace pocos años un gran pensador francés, el eminente sociólogo y economista Raymond Aron, profesó un curso en la Sorbona, que luego fue recogido en un libro con el título “Dieciocho lecciones sobre la Sociedad Industrial “.[39]

Reflexiones Finales

La determinación de la inscripción o exclusión de nuestro autor dentro de la corriente del pensamiento liberal y su conexión a sus dimensiones política y económica ha resultado una ardua tarea, en virtud de la metamorfosis de su pensamiento a lo largo de su actuar en la vida socio-política de Venezuela. Por lo tanto, las reflexiones finales que aquí realizamos son producto de una revisión exhaustiva de la obra de Uslar y de todos aquellos autores que se han dedicado al estudio de su pensamiento, obra y vida e incluso de las opiniones de personas que compartieron con él sus vivencias y ejecutorias.

 

 Para Escobar Salom, con respecto a Arturo Uslar Pietri, tendría uno que realizarse algunas preguntas:

¿Cuál es la esencia del pensamiento de este hombre en materia política? Dejemos que el mismo conteste:

“Soy hombre y no estoy dispuesto a renunciar a serlo, y yo soy hombre en la medida en que acepto y rechazo según los dictados de mi conciencia.”

Y continúa:

“El primer paso para esta liberación consiste en rescatar al hombre de los dogmatismos, en restituirlo a su plena responsabilidad y en hacerle comprender que en sus manos individuales está el presente, el porvenir, la historia y el destino del mundo y que esa responsabilidad no es renunciable ni delegable.”

 

Agrega después:

“No hay doctrina cerrada en la que quepa el hombre entero. Todas en grado variable, son lechos de Procusto que mutilan y deforman al hombre para ajustarlo a sus propósitos y dogmas.

Si el hombre es el centro del mundo, si el hombre es el que hace al mundo, el que le da sentido al mundo y simultáneamente un ser libre, es con el uso de su libertad con lo que construye o destruye; con la da sentido o niega sentido. Entonces tenemos que regresar a la concepción de que es afirmando al hombre y afirmando la libertad del hombre como nosotros podemos alcanzar un mundo mejor, y no arrojándonos ciegamente a una corriente inhumana, de fatalismo histórico, de fatalismo económico, de fatalismo social que pueda hacernos desbocar en la catástrofe.

El hombre restituido a su libertad, a su responsabilidad y a su posibilidad es el que puede hacer una vida, una sociedad y un mundo mejor y plenamente dignos de ser vividos.”

 

El pensamiento político de Uslar está basado fundamentalmente en la libertad. Así lo ha dicho:

“La invitación a ser hombre es la invitación a la libertad creadora y a la plenitud responsable frente a la posibilidad.”

En el más pleno sentido de la palabra este es el liberalismo tomado en su acepción lata, original e histórica y no en el sentido particular, muy concretado a la actividad económica, en que se ha encerrado el término en los últimos tiempos. Su liberalismo es apertura no importa con quiénes y hacia qué lado siempre que esa apertura conserve intacta las opciones, la escogencia implícita en el concreto destino de ser hombre.

 

¿Qué clase de inspiración básica tendría su pensamiento político?

Uslar se da cuenta de que los problemas básicos de Venezuela son de economía y de organización. Pero al mismo tiempo la esencia de su pensamiento político lo conduce a una actividad francamente abierta, comprensiva y liberal, entendida ésta como noción del disentimiento. Tal vez es preferible decirlo con sus propias palabras. En un ensayo manifestó lo que sigue:

 

“De modo que el gran problema político de nuestro tiempo es buscar la solución de esa cuadratura del círculo por medio de la cual logremos toda la libertad posible salvando y preservando el máximo de igualdad posible, es decir, lograr el máximo de justicia social sin sacrificar la libertad, porque lograr una de las dos cosas sacrificando la otra es muy simple, pero es monstruoso.”

 

No ha sido Arturo Uslar Pietri ni un hombre de derecha ni un conservador. Ambas palabras están cargadas de una significación tan caprichosa que sería muy difícil encuadrar a Uslar dentro de estos aprisionados esquemas. Sería preferible ubicarlo como un liberal, como un hombre abierto al disentimiento y convencido de la necesidad de los cambios sociales.[40] Estas reflexiones realizadas por el Dr. Escobar en el año 1984 con respecto al pensamiento político de nuestro autor son coincidentes con lo que nos manifestó en la entrevista que nos concediera el 21 de Septiembre de 2004 y ese día nos afirmó: “A Arturo Uslar no me atrevería a llamarlo Neoliberal. En su juventud fue intervencionista, en una Conferencia llamada de “Los Candelabros”, celebrada en el Club Venezuela a mediados de los 40, durante el gobierno de Medina – él creía en la Intervención del Estado, pero después se dio cuenta que era una patología muy fuerte que impedía el desarrollo.

En definitiva, Uslar era esencialmente un liberal. Su diseño intelectual deviene de la cultura política europea de Francia de la III República.”

 

Otros autores también han manifestado su parecer en cuanto a ubicar a Uslar Pietri dentro o al margen de la corriente del pensamiento liberal y así tenemos a Antonio Paiva Reinoso que comenta al referirse a nuestro autor: También es notoria su conferencia para los militantes del PDV en septiembre de 1941, en la que se refiere a la libertad económica y la intervención del Estado. AUP critica de manera precisa las ideas de Adam Smith sobre la economía; al referirse al pensador inglés dice:

 

“Concebía que hay un orden económico natural, y que éste es lo mejor posible; y, en consecuencia, a los hombres no les corresponde sino respetar totalmente ese orden, no interferirlo, dejarlo seguir sin siquiera meter la mano en aquellas ruedecillas del delicado espontáneo mecanismo.

Adam Smith asienta que el hombre está movido por su interés individual, y lo descubre y analiza en aquel análisis cabal y hermoso que hace de la división del trabajo; y luego afirma que ese interés individual coincide con el interés general siempre y en toda circunstancia. Aquí está la contradicción profunda del credo liberal, la enfermedad moral del principio del liberalismo económico que lo llevará a su desaparición (La libertad económica y la intervención del Estado”. Septiembre de 1941).”[41] Por su parte  Benito Raúl Losada, asevera: “Arturo Uslar Pietri no se consideró nunca un hombre ubicado en lo que corrientemente se ha denominado izquierda o derecha. Pretendía ser una persona de centro, de equilibrio, dispuesto siempre a apoyar medidas de progreso.”[42] Así mismo, este autor dice: “Si se observa de cerca el itinerario de su pensamiento en esta materia, cambiante tal vez en algunos matices, podrá encontrarse que su inclinación tiende más hacia la idea de la libertad y que su oposición se dirige a la actuación de un Estado excesivamente interventor, a esa clase de capitalismo de Estado al que se llegó entre nosotros, como consecuencia de la exagerada dependencia del petróleo y al cual responsabilizó por lo que consideraba como enormes errores y desviaciones.”[43]  

 

Consideramos, igualmente pertinente incluir en estas reflexiones algunas partes del Programa del Frente Nacional Democrático (FND) redactado por Uslar y que forma parte de su publicación: “Hacia el Humanismo Democrático.”  En dicho programa se recogen impresiones que ubican a Uslar Pietri en el ámbito del pensamiento liberal y entre ellas podemos citar: “Creemos en la democracia, en la dignidad y en la libertad humana, defendemos la justicia para que todo hombre tenga su derecho respetado y reciba la parte justa en los bienes de la sociedad que ha contribuido a crear. Creemos en la libertad de pensamiento y en el derecho a disentir, estamos contra los privilegios, contra la miseria, contra el atraso y estamos dispuestos a trabajar y a luchar por Venezuela.

Luchamos permanentemente por conquistar la libertad y la justicia para conservarlas y hacernos dignos de ellas. La dignidad del hombre radica en el ejercicio de su derecho a desarrollar su personalidad y a cooperar en igualdad de condiciones en la orientación de la sociedad.

La vida del hombre, su dignidad y su conciencia privan sobre el Estado. Todo ciudadano tiene que respetar la convicción de sus semejantes. El Estado está obligado a asegurar la libertad de la fe y de la conciencia. El Estado debe crear las condiciones previas para que el individuo pueda desarrollarse con libertad y responsabilidad social.”[44] Igualmente es pertinente citar en ese programa cuando se refiere al “Desarrollo y empleo”  que afirma:”El estado deberá dar todas las garantías razonables al sector privado para que se pueda emplear a fondo en las tareas de desarrollo nacional. Deberá crear condiciones para que empresas del Estado funcionen sobre las bases de estrictas normas de eficiencia; deberán crear formas de cooperación prácticas de la iniciativa privada con las empresas del Estado; eliminar el ocio remunerado en todos sus aspectos y señalar metas de producción y productividad para ser alcanzadas por actividad plena de los venezolanos.”[45] Y en el punto relativo a “Desarrollo y Educación. Orientación y aprovechamiento de nuestra juventud”, hace énfasis en que:” Necesitamos obtener el máximo provecho de nuestros recursos naturales, pero también de nuestros recursos humanos. De nada nos servirán las riquezas potenciales sino contamos con los hombres capaces de desarrollarlas, ponerlas  a valer y multiplicarlas con el trabajo creador.”[46]

¡Muchas Gracias!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía Consultada

 

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  1. B) Fuentes Electrónicas.

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[1] Merquior, José G. Liberalismo Viejo y Nuevo, pág. 15.  Fondo de Cultura Económica. México, 1993.

[2] Bobbio, Norberto. Liberalismo y democracia. Breviarios. Fondo de Cultura Económica, pág.7. México, 1999.

[3] Capitalismo, socialismo, Liberalismo y Neoliberalismo. www.monografías.com

[4] Requejo Coll, Ferran. Las Democracias. Democracia antigua, democracia liberal y Estado de Bienestar, pág. 81. Editorial Ariel S.A., Barcelona, España, 1994.

[5] Ibidem 1. pág. 16.

[6] Blas Segura, Gerardo.  “En torno al viejo y nuevo liberalismo”. Revista Filosofía, Cultura y Sociedad, Nro. 37, pág.2. Departamento de Estudios Sociales y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, México, 2.003.

[7] Ibidem 4.

[8] Herrerías, Armando. Fundamentos para la Historia del Pensamiento Económico, Págs. 113-114.Editorial Limusa, S.A. México, 2001.

[9] Díaz, Aldo. Una nueva lógica político-económica, pág. 1. www.galeon.com/biografias/lanueva lógica. 2004.

[10] Áreas Consultor Didáctico. Historia, Págs. 191-192.Ediciones Nauta S.A., Barcelona. España, 1.992.

[11] Avendaño, Astrid. “Arturo Uslar Pietri. Entre la razón y la acción”, Pág.59.Oscar Todtmann Editores C.A. Fondo de Publicaciones Universitarias, Caracas, Venezuela 1.996.

 

[12] Arraiz Lucca, Rafael: Arturo Uslar Pietri: retrato en la penumbra. Pág.19.Todo Uslar. Editorial Panapo de Venezuela, Caracas, Venezuela, 2001.

 

[13] Ibidem anterior…pág. 61.

[14] Ibidem 12. Págs. 61-63.

[15] García Araujo, Mauricio: Presentación de la obra “Todo Uslar”, pág.9, Editorial Panapo de Venezuela, Caracas, Venezuela, 2001

 

[16] Ibidem 11 .Págs. 65-68.

[17] Ibidem 11. Págs.76-77.

[18] Escovar Salom, Ramón. Uslar Pietri y la política. El Valor Humano de Arturo Uslar Pietri. Págs.59-61. Ediciones de la Academia Nacional de la Historia. Caracas/1984

 

[19] Ibidem 11. Págs. 159-160.

[20] Ibidem 18. Pág. 62,

[21] Ibidem 11. Págs. 167-171.

[22] Ibidem 11. Pág. 201.

[23] Ibidem 11. Pág. 205.

[24] Marbán, Jorge. La vigilia del vigía, vida y obra de Arturo Uslar Pietri.  Pág. 52. Ed. Fondo Editorial del Centro Internacional de Educación y Desarrollo, Foncied, Caracas, 1.997

[25] Stambouli, Andrés. 1945: La paradoja. “Todo Uslar”, pág.91, Editorial Panapo de Venezuela, Caracas, Venezuela, 2001.

 

[26] Ibidem 11. Págs. 247-254.

[27] Ibidem 11. Pág. 278.

[28] Aveledo, Ramón Guillermo. Ciudadano Invisible. “Todo Uslar”, Págs.121-123, Editorial Panapo de Venezuela, Caracas, Venezuela, 2.001.

 

[29] Ibidem 15. pág. 331.

[30] Ibidem 15. Págs. 340-344.

[31] Ibidem 15. Pág. 326.

[32] Ibidem 15. Pág. 412.

[33] Paiva Reinoso Antonio. Los aportes de Arturo Uslar Pietri a la economía venezolana. Pág. 70. Todo Uslar. Universidad Metropolitana. Editorial Panapo de Venezuela. Caracas, Venezuela 2.001.

[34] Uslar Pietri, Arturo. Hacia el humanismo democrático. La construcción de un país. Pág. 52. Publicaciones del Frente Nacional Democrático. Caracas, 1.965.

[35] Ibidem 11. Págs. 348-349.

[36] Ibidem 11. Págs. 355-356.

[37] Ibidem 11. pág. 402.

[38] Ibidem 11. pág. 404.

[39] Uslar Pietri, Arturo. Hacia el humanismo democrático. Desarrollo y justicia social. Pág. 60. Publicaciones del Frente nacional Democrático. FND. Caracas, 1965.

[40] Escobar Salom, Ramón. Uslar Pietri y la política. El Valor Humano de Arturo Uslar Pietri. Págs.64-68. Ediciones de la Academia Nacional de la Historia. Caracas/1984. 

 

[41] Ibidem 38. Págs. 70-71.

[42] Lossada, Benito Raúl. Arturo Uslar Pietri y el acontecer económico. Todo Uslar. Pág.63. Universidad Metropolitana. Editorial Panapo. Caracas, 2.001.

[43] Ibidem anterior.

[44] Ibidem 42. Págs. 122-123.

[45] Ibidem 42. pág. 136.

[46] Ibidem 42. pág.140.