La “Primera Lanza de Venezuela”   

Enrique Mandry Llanos.   19.7.2014.

Tomo esta mañana la palabra con gran satisfacción ante ustedes para contestar al discurso del Licenciado Pedro Rodríguez Madera, docente, titulado de la Facultad de Ciencias de la Educación de nuestra Universidad, egresado de la Maestría de Historia de la Universidad de Carabobo, además excelente persona.

Mi apreciado amigo Pedro Rodríguez Madera, me ha pedido que conteste su discurso de incorporación a lo cual no me he podido negar, conozco al Licenciado Rodríguez, desde la época de que ambos hacíamos estudios de postgrado en Historia;  desde aquellos tiempos Pedro era asiduo visitante de la Academia.

Nuestro común amigo, a quien muchos extrañamos todavía -Marco Tulio Mérida-, tuvo a Pedro entre la gente que él quería en una sociedad que estaba en consolidación, creo que fue en la Sociedad de Historia Regional, y también supongo que algún tiempo recorrieron parte de ese proyecto.

Cuando nosotros entramos a formar parte de la Junta Directiva de la Institución, se pensó que se debiera abrir la Academia a los egresados de la Maestría de la Universidad de Carabobo, con el criterio que esta nueva visión le proporcionaría vitalidad y gente joven que trabajaría con amor a los procesos académicos y para el realce de la institución. Esa fue nuestra motivación.

Marco Tulio, me sugirió a Pedro entre los posibles candidatos,  y allí ingresó como Miembro Correspondiente. Como académico se ha mantenido con absoluta fidelidad a los actos públicos y privados de la institución al igual que en los actos realizados en otros municipios del Estado Carabobo, ha sido pues un cumplidor total de la asistencia académica.

El Licenciado Rodríguez, es valenciano, pastoreño, egresado de la Universidad de Carabobo como Licenciado en Ciencias Sociales, y se ha desempeñado desde la época de su graduación como profesor de educación media, como docente se ha mantenido los últimos años como profesor del Liceo Pedro Gual.

Comenzó su carrera docente en el medio rural carabobeño,  sustituyendo a otro destacado docente miembro de esta academia me refiero a nuestro muy  apreciado amigo profesor Don Argenis Zuloaga, allí en la Escuela Técnica Agropecuaria “Miguel Borrás”,  estaría cuatro años de trabajo y formación, de esta institución educativa, pasó al Liceo “Cirilo Alberto”, donde se mantuvo por cuatro años y de aquí, sería trasladado al “Liceo Pedro Gual”, donde actualmente se desempeña en labores docentes desde hace diecisiete años.

Es también egresado de la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena y durante su ejercicio pedagógico se ha desempeñado en oportunidades  como profesor de universidades privadas entre ella,  el CUAM y el Instituto Universitario Santiago Mariño, donde impartió las materias de Ciencias Sociales, e Historia de la Arquitectura. Fue colaborador de la Universidad Bolivariana, en la cátedra de Historia de Venezuela durante el período 2000 2004.

Felicitamos nuevamente al profesor Rodríguez por su incorporación como Individuo de Número de esta institución cumpliendo, como muchos lo hemos tenido una aspiración de una meta sentida: Felicitaciones y bienvenido a estas nuevas responsabilidades, mucho esperamos de su desempeño y trabajo creador.

Nos ha presentado en su discurso de incorporación un estudio muy interesante sobre uno de nuestros principales próceres de la guerra de independencia el General José Tadeo Monagas y su relación con nuestra ciudad.

LA PRIMERA LANZA DE VENEZUELA.

He querido comenzar esta contestación con una anécdota de nuestro Libertador, conocedor de afectos y defectos humanos, estando un día con los hermanos Monagas y con el general José Antonio Páez, le dijo a José Gregorio Monagas “Tu eres la primera lanza de Oriente”, José Tadeo respondió en seguida “¿Y yo quién soy? A lo que el Caraqueño dijo con bellaquería “Tu eres la primera lanza de Venezuela”. Páez guardo respetuoso silencio y Bolívar, zahorí, abrazando a Páez dijo como una respuesta obligatoria por esperada “y tú eres la primera lanza del mundo”

Esta anécdota nos retrata a los tres hombres que marcan los primeros sesenta años del siglo XIX venezolano, a sus logros y a sus errores se debe gran parte del camino de los siglos siguientes.

José Tadeo, parece haber nacido con predestinación del destino, la llegada de su abuelo a la casa de su primo Juan Francisco de León, quien encabezó una revuelta muy importante contra la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, es ya una señal; muy pronto se incorporaría a la lucha por la Independencia, donde ascendió por su inteligencia y su valor, dos características que unidas a su fuerte personalidad y carácter recio, lo distinguiría toda su vida.

El Licenciado Rodríguez, nos habla de la Independencia, y nos destaca que la guerra de Independencia, fue en efecto una guerra civil, donde nos matamos venezolanos contra venezolanos, esto fue cierto hasta la llegada del general Pablo Morillo, buena la cita del Doctor Morón : “El fondo de crueldad es propio, desgraciadamente del ser humano” y auxiliándonos en el poeta hondureño Ramón Ortega  recordamos que “Hay rasgos de virtud en el malvado y rasgos de maldad en el virtuoso” quiero con estos pensamientos destacar, que hombres como José Tomas Boves, no son un producto aislado, no,  Boves es un producto del momento y de las circunstancias, y en los dos bando existió igual maldad. La historia no puede ser la historia oficial, de leyendas heroicas y epopeyas, de destacar héroes cuya vida carente de defectos y pecados es sospechosa de falsedad, y aprovecho de preguntarme ¿de qué nos han servido a los venezolanos los héroes?  Y es para pensar la respuesta ¿Cómo un fin pedagógico? O como una excusa para pisotear los derechos de los ciudadanos?

José Tadeo Monagas, fue un hombre valiente, de los primeros en la lucha por su tierra, era un hombre de su tiempo, con muy pocas luces, que su inteligencia bien preparada absorbió de su primo y maestro –que debió ser buen maestro a juzgar por los resultados- pero ¿qué era la patria para esos hombres?    Era un concepto nuevo y extraño, ¿cuál era?  Tal vez la hacienda, la familia y su ambiente inmediato o su provincia. En la intentona del 31 y en la Revolución de las Reformas, su patria era el Oriente, Venezuela era otra cosa, tal vez, después de llegar a la Presidencia de la República, entendió el mapa de Codazzi y el concepto de “mi patria” se extendió a toda la república. O quizá el Oriente se convirtió en toda Venezuela.

Es difícil conocer la verdad de todo lo que pasó durante los años de la guerra, ninguna guerra es buena, todas son criminales donde los que más sufren son los más débiles y donde muere lo mejor de la sociedad y la promesa de la vida: los jóvenes. La guerra se llevó al cuarenta por ciento de la población, es decir más o menos 350.000 personas, según Manuel Alfredo Rodríguez

Venezuela, siguiendo a los historiadores tuvo tres repúblicas, la primera va del 19 de abril de 1810, al 30 de julio de 1812. La segunda de agosto de 1813 a diciembre de 1814 y la tercera de 1817 a 1819, luego de esta última, El Libertador ideó la llamada República de Colombia, cuya vida se extendió desde 1819 hasta 1830. Esta división nunca existió para aquellos protagonistas, y sólo es una división metódica de los historiadores –salvo el nombre de la República de Colombia- Constituyen, pues una periodización de la historia para su estudio.

Nos lleva el recipiendario a la época de las oligarquías, una “Conservadora” y otra “Liberal”, aunque tal como nos lo señala, en Venezuela, todos los políticos tuvieron una formación dentro del “Liberalismo”, también el término, aunque fragmenta la historia para algunos, creemos que desde el punto de vista didáctico, es acertado; su autor fue nuestro gran historiador el Dr. José Gil Fortoul.

La Revolución de las Reformas, agrupó a muchos de los militares bolivarianos y a antibolivarianos, entre ellos a Carujo, de los conjurados del año veintiocho, asesino de Ferguson y dicen que delator de sus compañeros. Valencia se defendió de esta tropa de descontentos, por no decir otros epítetos, Valencia desde siempre ha tratado de parar a los abusadores, y en algunas oportunidades como en esta vez,  lo logró, Carujo, pagó en Valencia su vida de violencia y traición;  la gravedad de sus heridas de guerra y  la gravedad de la infección de estas lo salvaron de la condena a muerte.

José Tadeo, llega a la Presidencia de la República con los votos de lo  se ha llamado el “Partido Conservador”, pero tal como nos dice Rodríguez, no podía pensarse que aquel hombre sería un protegido o un segundo del general Páez  y de su grupo; estos se equivocaron con el hombre que tenían enfrente y el enfrentamiento fue fatal, esta conflagración se llevo a varios hombres valiosos, entre ellos a Don Santos Michelena; Páez moriría políticamente también como consecuencia de estas acciones, tal como lo relata Rodríguez en su discurso.

Dicen que José Tadeo, pensó disolver el Congreso después de aquellos acontecimientos,  y uno de sus Ministros, Diego Bautista Urbaneja,  le corrigió e instó a convocar al Congreso; al día siguiente comentando el éxito de la reunión del Congreso  el Presidente dicen que dijo “La Constitución sirve para todo”. No sabemos si aquella anécdota es cierta y si así lo fuere ¿Qué quiso decir? No lo conocemos, pero muchos Presidentes han hecho de aquel pensamiento atribuido al general Monagas, una ruta en el quehacer de su gobierno y la Constitución ha servido para todo desde aquella época.

Todavía no se sabe si José Tadeo, fue el culpable de aquel atentado, al parecer, las cosas se salieron de su caudal, como un rio crecido y las consecuencias fueron desgraciadamente fortuitas, pero hay evidencias que involucran al Presidente en aquel ataque. Páez –como lo destaca nuestro recipiendario- lo acusa directamente, y hace armas contra él;  perdió su tiempo y su vida política, ahora la esperanza era Monagas y el pueblo de memoria muy corta ya había olvidado a la gloria de Carabobo. El documento al que hace referencia el Licenciado Rodríguez, es muy interesante, fue hallado en nuestra ciudad y muestra la esperanza del general Páez a que el pueblo de Coro lo acompañara en su lucha, desafortunadamente para él, Tiqué cerró sus ojos al verlo pasar y sufrió el destino de muchos venezolanos en la política,  el destierro y el olvido o la muerte.

Bolívar, ya ha muerto, hombre excepcional, que como que nos quedó un poco grande y parece que todavía ni lo comprendemos ni lo respetamos. Páez, preso y camino al exilio; es verdad “La patria era él” como nos dibujan las palabras de  Rodríguez, y como era de él, puso a gobernar después a su hermano José Gregorio, para el período 1851 –54,  el “Libertador de los Esclavos”. Hay la anécdota que quejándose éste de lo triste de su gobierno, y lo nulo que fueron sus deseos de éxitos en el mismo; su ministro Simón Planas, le dijo que existía algo que “no pudieron hacer ni Bolívar,  ni Páez, ni su hermano y  usted puede” ¿Dígame ese secreto Doctor? “La libertad de los esclavos, con eso pasa a la Historia” y con eso pasó.

José Tadeo, vuelve a la presidencia de Venezuela para el período 1855-59. No sólo abusó en rotarse la Presidencia entre hermanos por 15 años, sino que pretendió modificar la Constitución para permitir la reelección del Presidente, prohibida por la Constitución de 1830 y además alargar el período constitucional, ya era demasiado y todo el mundo se unió, es decir los conservadores “Rojos” y los liberales “Amarillos”, faltaba el color azul para que fueran los colores de la bandera, y  a esta unión se llamaría la “Fusión Azul”

Los valencianos, como siempre nos alzábamos y en asamblea realizada en nuestro templo de San Francisco investimos a Julián Castro a una cruzada por la democracia para: “hacer un gobierno popular, representativo, alternativo y responsable” Castro, quien ha sido muy vilipendiado por la historia, quizá, no ha sido comprendido, tuvo que enfrentarse a todos los poderosos de la capital, por eso tal vez, no pudo ser claro y coherente, hay que estudiarlo,  es un personaje interesante y puede ser mal visto por su origen del interior, sin nexos políticos con Caracas, pero de verdad no pudo con el problema que tenía en frente y ¿Quién hubiera podido?

Rodríguez nos muestra documentos del Concejo Municipal donde la ciudad comienza la primera revolución  de su historia contra un Presidente Constitucional, abusador, sin ninguna duda, y que derrocó a aquel gobierno nepótico.  Monagas, comprendió su destino e inteligentemente, pues lo era, se retiro sin derramamiento de sangre, se asiló en la legación francesa, y los venezolanos nos metimos solitos en un problema internacional que afortunadamente no tuvo otras consecuencias, Monagas se fue al exilio y regreso en los últimos años de aquella tragedia que fue la guerra federal –como dice Pedro Rodríguez-  Han dicho que la guerra federal fue culpa de Julián Castro, falso, ni la creó, ni tuvo nada que ver con ella, ese fue un fenómeno social, yo creo que fatalmente inevitable, y como fenómeno social con muchas causas en su génesis.

El triunfo de los Federales, no trajo la felicidad, tal como nos dice André Maurois,[1]“Ninguna revolución establece una sociedad eternamente dichosa” y ningún triunfo determina el lejano porvenir, y  como dice nuestro recipiendario, “No llenó las expectativas” y vendría una nueva revolución, otra “fusión azul” y quién serie su jefe supremo, pues nada menos que el General José Tadeo Monagas de 83 años, a quien habían derrocado hacía 10 años ahora lo buscaban como salvador, ¡Que locura!

Rodríguez, nos muestra algunos documentos de nuestro Ayuntamiento, cuando el general Monagas se acercaba a Valencia para cumplimentarle, es el mismo Concejo que propicio su caída hacia 10 años  y también detalles de su última enfermedad la cual pasó en parte en nuestra ciudad, cosa que como dice desconocíamos. La Historia, es verdaderamente como un espejo donde vernos, o como el agua que nos refleja y podemos perdernos en su fondo desconocido o nadar hacia otras orillas, lo importante es saber lo que se hace y hacia donde se va, siempre con honor y dignidad, quien pierde el honor pierde la vida, como diría un periodista español, no hay vida después del honor.

El general Monagas  falleció el día 18 de noviembre de 1868 a las 9 y 56 de la noche. El mundo de influencia de aquel hombre duraría en realidad todavía hasta 1870, cuando irrumpió Antonio Guzmán Blanco.

José Tadeo Monagas, tuvo muchos errores, pero su vida fue digna en medio de todo, tuvo errores que pago caro, pero como vimos en el discurso de nuestro recipiendario, fue un hombre característico de su tiempo, capaz de reconocer sus faltas,  cuando anciano lidera la Revolución azul de 1868; hablando de Venezuela termina su manifiesto diciendo en una especie de autocrítica “todos hemos contribuido a esa obra de desgracia”.  Pero fue un hombre que luchó por lo que creía y por lo que entendía como su patria, fue un valiente con  honor, por eso hoy lo hemos recordado con sus claros y sus oscuros, pero con admiración y respeto como se lo merece.

Muchas gracias señores.

Valencia, Casa de la Estrella. 19.07.2014.