Del Oriente a la Valencia del Rey

Había nacido por allá en el Oriente de Venezuela en costero pueblo de Píritu, centro de unas famosas misiones de capuchinos aragoneses, en la provincia de Barcelona, en el año de nuestro señor de 1765, no conociéndose en nuestra historiografía el día exacto de su venida al mundo. Fruto de la legítima unión de Pedro López de la Fuente Peñalver Ortiz y Francisca Luisa Pellón Candía, descendientes de ricos terratenientes del oriente venezolano.  Al calor del hogar recibió su primera educación, que probablemente hubo de continuar en los reputados conventos de Píritu o de Barcelona, además posiblemente haya realizado estudios en Santo Domingo y Trinidad, ya que dominaba tanto el idioma inglés como el francés.

Desde muy joven Fernando se dedicó al comercio y mantuvo relaciones con comerciantes  de La Guaira y Puerto Cabello, situación que le llevo en un futuro a radicarse en tierras carabobeñas por allá hacia los 1800, donde el clima y la luz de la villa del Rey lo seducen, la tierra es buena para la siembra. En los aledaños de la actual capital de Carabobo, se decide por la agricultura fundando la conocida hacienda “Los Aguacates”. Y se hace agricultor, con más o menos buena fortuna. Su trato es respetuoso y cordial para con las gentes entre quienes se mueve, Pronto se gana el afecto y estima de los valencianos. El barcelonés austero, sobrio; sabe dar oportunos consejos, sin que esto quiera decir que es un consejero de profesión, lo que estaría reñido con el buen gusto de que siempre hizo gala, tanto en su vida privada como en sus actividades públicas. Su familia llegó a ser una de las  más ricas de la región. Humboldt se hospedó en la hacienda que tenían en Guacara en 1800. El alemán escribió:

Fernando: educado como su hermano, igual de flaco, pero más alto y creyéndose un Adonis, engreído, los primeros días hablaba de Raynal, Enclyclopédie, libertad para los humanos. Pero luego salió a relucir toda la bajeza humana. El portugués decía que había que fundar una república blanca, en un tiempo en que la República Francesa, como no se duda, ha vuelto a introducir la esclavitud y cuando Francia está en guerra con España; en la República blanca no les dan ni a los mulatos libres derechos, los esclavos sirven a sus amos de rodillas, estos venden los hijos de los primeros. ¡Ese es el resultado de la Ilustración Americana! ¡Prohibid vuestra enciclopedia y vuestro Raynal, gente desvergonzada![]

Peñalver Un Caballero Excepcional

Halla en Angostura hoy ciudad Bolívar en la casona donde celebró sus sesiones el Congreso de Angostura, los pensamientos de Peñalver pululan frente al sonoro Orinoco, mientras se está reuniendo el Congreso más trascendental de toda la historia venezolana. Bolívar dice: “ Séame permitido llamar la atención del Congreso sobre una materia que puede ser de una importancia vital. Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano del norte; que más bien es el compuesto de África y América que una emanación de la Europea; pues hasta la España misma deja de ser europea por su sangre africana, por sus instituciones y por su carácter. Nacidos todos del seno de una misma madre, nuestros padres, diferentes en origen y en sangre, son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis: esta desemejanza trae un reato de la mayor trascendencia”

Allí están, entre otras figuras gloriosas, al lado de Bolívar, un Juan Germán Roscio, un Diego Bautista Urbaneja, un Fernando Peñalver. En este sentido comenta José Gil Fortoul (1954:67), lo siguiente:  “ Entre todos, estadistas y jurisconsultos notables, Peñalver ejercía la mayor influencia sobre Bolívar, a quien no sólo tuteaba sino que solía también contradecirle e imponerle su sensato dictamen”.

Es así como un individuo de la calidad moral y ética como Fernando Peñalver desempeña un rol de trascendencia en el Congreso de Angostura. Bolívar le oye. Bolívar lo consulta. No es Peñalver ningún novato en asuntos parlamentarios, sus pasantías por el Congreso y la Constituyente de 1811, lo han curtido en su calidad como legislador. Además de su indiscutible bagaje cultural y de su  sobresaliente inteligencia, él es de los que vienen de los origenes de la República. Es una figura destacada en los acontecimientos que se desarrollan desde el 19 de abril de 1810 y que finalizan con la firma del Acta de Independencia.

Atendiendo al llamado de la Patria

Las importantes nuevas vuelan con el viento, hasta llegar a los ,más apartados rincones de un territorio con una velocidad sorprendente. Es así como en la Venezuela de comienzos del siglo XIX, cuando las carreteras prácticamente no existían eran bien difícil conocer con prontitud las noticias importantes. No obstante, pronto llegó a Valencia y los oídos y vista de Peñalver el hacendado ilustrado, la buena nueva de los sucesos de Caracas del 19 de abril de 1810.

Peñalver para ese momento, es uno de esos hombres de nuestra patria  influenciado por las ideas de la ilustración, definiendo en ellos un carácter ante todo libertario y republicano, fundamental en la creación de la nación venezolana. Estos hombres eran esencialmente civiles, intelectuales y profesionales de diversas áreas del saber, médicos, abogados, filósofos, educadores, teólogos, nombres tales como Juan Germán Roscio, Francisco José Yanes, Andrés Bello, Simón Rodríguez y Cristóbal Mendoza, entre otros, Peñalver era un hombre de esta casta.

Ese abril de 1810, Peñalver, como la mayoría de los hombres de talento de Venezuela, no vacilan un solo instante en adherirse fervorosamente a la construcción de la patria. Para estos tiempos Fernando contaba con cuarenta y cinco años, edad en que generalmente los hombres de aquellos tiempos no  estaban prestos a abordar contratiempos y sinsabores, no obstante él siente su deber patriota en el alma y quiere una Venezuela que alumbre con luz propia en el concierto de las naciones libres. Sin dudarlo se traslada a Caracas desde sus haciendas, para dar comienzo a una lucida vida pública  y la Nueva Valencia del Rey le ve partir decidido y firme hacia su destino que no es otro que lucha por la patria.

Luego de desarrollados los acontecimientos del 19 de abril en Caracas, dos día después ya Peñalver esta en actividades patrióticas. Recibida la noticia, se puso en marcha, al frente de un grupo de valencianos y dio un paso al frente en apoyo a la Republica naciente. Desde aquel momento, Valencia abraza con fervor la causa de la Independencia, a pesar de los problemas generado por un pequeño grupo de la sociedad valenciana que ocurrirían en 1811 con el desconocimiento de la independencia. Aún así para este momento en 1810, Valencia elige a Fernando Peñalver como Diputado al primer Congreso Constituyente de Venezuela. Ya instalado el Congreso en Caracas, Peñalver interviene el 25 de junio de 1811, aludiendo la situación política de la península y sobre la disolución de los pactos entre el pueblo español y el Monarca, a consecuencia de la renuncia y cautiverio de Fernando VII. Ha sido tal presión ejercida por la “Sociedad Patriótica”, que el 3 de julio el Presidente del Congreso expresa “ ya es momento de tratar sobre la independencia absoluta. Desde luego, Peñalver está de acuerdo. En sus adentros siempre ha estado de acuerdo con los miembros de la Sociedad Patriótica, en sus ideas independentistas.

El 5 de julio de 1811, volvió a reunirse el Congreso en la capilla de la Universidad, donde hoy funciona el Concejo Municipal de Caracas. Antonio Nicolás Briceño dice que “aunque las discusiones sean públicas, sea secreta la votación, para impedir los involuntarios excesos que el pueblo en sus entusiasmo puede cometer contra el decoro de este lugar sagrado por su anterior destino y sagrado por el que ahora tiene”.

Fernando Peñalver, como es de imaginar, se opone a la insinuación de Briceño sobre votación secreta. Intervienen algunos diputados; pero Peñalver hace uso de la palabra nuevamente y expone:

“ Convengo en que se respeten las instrucciones que nos hayan dado nuestros comitentes; pero también debe respetarse la pluraridad del Congreso. Queden pues en libertad para seguir sus instrucciones los que las tengan contrarias a la Independencia, y no de voto sobre ella. Creo fútiles los peligros que se nos presentan; pero aunque fuesen sólidos y efectivos, no por eso debemos desmayar, sino doblar nuestra energía para vencerlos. Siempre habrá inconvenientes, y es bien sabido que para ser libre un pueblo, basta que quiera serlo.”

Tras largo y encendido debate contradictorio, finalmente la mayoría se pone de acuerdo y ese día culmina con la declaración de nuestra Independencia. Es oportuno recordar que Fernando Peñalver presidió en un turno el Congreso de 1811. El 11 de julio de 1811, comenzaron los movimientos reaccionarios contra la naciente república. Ese día numerosos canarios se amotinaron cerca de Caracas, dando vivas a Fernando VII y mueras a los patriotas , pero la cosa no paso de ahí, pues los canarios fueron dominados fácilmente. No obstante , el mismo 11 los grupos reaccionarios de Valencia se levantan en armas. El Poder Ejecutivo en uso de sus funciones dadas por el Congreso, envía tropas a Valencia, al frente de las cuales marcha el marquez del Toro. Luego de un mes de combates los patriotas recuperaron Valencia.

Adiós a la Primera República y la llegada de la Guerra

Mil ochocientos doce, un mal año para la revolución de independencia, lleno de calamidades, Monteverde, y su agresividad terrible; los realistas de Coro y Maracaibo triunfantes. En ese momento en Caracas, todo es destrucción y desolación, a causa del terrible terremoto del 26 de marzo. La Guaira, San Felipe, Barquisimeto, El Tocuyo, Mérida y otras poblaciones venezolanas fueron víctimas del sorpresivo movimiento sísmico. Sostiene nuestra historiografía que sólo en Caracas murieron más de diez mil personas. La situación se hace desesperante y caótica  para aquellos hombres que luchan por la independencia.  El Congreso es disuelto, y Miranda es nombrado Generalisimo y dictador, otorgándole poderes extraordinarios. Aún así pese a todos los esfuerzos, Miranda otrora vencedor en grandes campos de batalla, es vencido y  se diluye la primera república.

Los representantes más connotados y significativos de la naciente república van a la cárcel. Las mazmorras y calabozos de la prisión de La Guaira se honran con sus prisioneros. Allí están Miranda, Escalona, Ustaríz y otros. Allí, encadenado se encuentra Fernando Peñalver, quien luego, en unión de otros compañeros de ideales, es transportado a Puerto Cabello.  Son padecimientos sin fín; pero lo que predomina es la voluntad y el deseo de hacer de Venezuela una tierra libre y soberana.

Mientras Bolívar avanza hacia Venezuela con triunfos en el Magdalena y de Manuel Piar en Maturín, el año 13, Peñalver obtiene la libertad indultado por las Cortes de Cadiz y finalmente logra reunirse con el Libertador en Valencia, después de la derrota de los españoles en Taguanes, en el avance triunfante de la Campaña Admirable.

Con esos vaivenes de estabilidad para los patriotas que constituyeron esos primeros años de guerra, una vez más los españoles se recuperan, y Bolívar, comprendiendo que era imposible defender a Caracas, emprende la retirada hacia el oriente del país, seguido de miles de emigrados que huyen de las atrocidades de Boves, cuyo solo nombre inspira pavor. Allí va Peñalver, siempre fiel a Bolívar, como pocos, y en esta emergencia demuestra una vez más el recio temple de su espíritu y su entrega plena  por la causa republicana. Mucha gente perece en el camino. Los acosan el hambre las enfermedades y los realistas. Los que llegan a Cumaná se embarcan cuando pueden hacerlo, unos hacia Margarita, otros hacia las Antillas. Pero de seguro que en ninguno ha desmayado el ideal. Por el contrario ahora son más patriotas que nunca.

Fernando Peñalver, parte a tierras extrañas, entonces las islas de Saint Thomas y Trinidad son el destino del desterrado Peñalver. Está pobre. En la lucha a perdido como muchos otros sus bienes de fortuna. En el destierro conserva el animo y la esperanza de volver a la patria.

La vuelta a la patria, Angostura y el Correo del Orinoco

En el año 17, la suerte cambia para los patriotas, se muestra muy favorable para la Independencia. Al tanto de la victoria de nuestras armas en Oriente, Guayana y los Llanos, Fernando Peñalver emprende el regreso a la Patria. Entra por el Orinoco, acompañado de sus ideas y de una poderosa arma una imprenta. En esa imprenta de a editar el “Correo del Orinoco”, máximo vocero de la Independencia; órgano de expresión escrita de la causa.

A poco de su llegada a Guayana, Peñalver es nombrado Intendente, Consejero de Estado y miembro interino del Consejo de Gobierno en ausencia del Jefe Supremo. Contribuye a la convocatoria del Congreso de Angostura. Bolívar le reconocerá siempre en público, y en un carta dirigida al propio Fernando repetirá lo que antes ha dicho verbalmente a sus amigos. El Libertador reafirma su amor a Venezuela y a sus hombres buenos, a través de Fernando, que está identificado con él. Y de paso aprovecha para enviarle un recado a Páez.

Emisario a Londres y el Congreso de Cúcuta

Al poco tiempo de instalado el Congreso de Angostura, Peñalver es enviado en comisión a Inglaterra, en unión del general Vergara: van en solicitud de auxilios de aquella nación para continuar la guerra de Independencia. Durante ocho meses reside Fernando en Londres. Su misión es de suma importancia y la está cumpliendo cabalmente, con la responsabilidad que se le caracteriza. Más al vencerse los ocho meses, es relevado por el Dr. Zea. Retorna a Venezuela. En Angostura vuelve al seno de la representación nacional. Quizás aquí él es más importante y útil que en Inglaterra. Los mese de estadía en Londres los ha invertido bien y a satisfacción de Bolívar. Era 1820, y el gobierno de Angostura le enviaba a Inglaterra a solicitar un empréstito de tres millones de pesos. Allí se encuentra con Luís López Méndez. López Méndez, después de ocupada Guayana por los patriotas en 1817, había organizado expediciones de voluntarios y remitido al país elementos de guerra, con lo cual comprometía con una fuerte suma el tesoro de la República. Peñalver iba precisamente a resolver este asunto en que la Patria aparecía endeudada y sin dinero con que pagar. Más tarde el propio Bolívar habría de lamentarse por haber hecho retornar a Peñalver, ya que Zea, científico más que administrador, no dio con los mimos excelentes resultados de el hombre de Piritu.

En 1821 Fernando Peñalver es elegido por la provincia de Cumana, para que la represente ante el Congreso colombiano que iba a reunirse en Cúcuta. Como es de suponerse, Peñalver acepta tal distinción, y helo aquí nuevamente preparado al servicio de la libertad.

Llega a Cúcuta, asiste al Congreso y es objeto de la franca admiración de los congresantes y del pueblo. Es más: ocupa la tercera Presidencia del mencionado Congreso, el primero de Colombia.

Estando todavía Peñalver muy ocupado con las labores del Congreso de Cúcuta, cuando es llamado urgentemente por Bolívar a Caracas. Llega a Caracas y Bolívar lo pone al frente de la Dirección de Rentas de Venezuela, empleo en el cual estuvo hasta que el cargo fue suprimido. Recuérdense los años de comerciante y de agricultor de Fernando, labores que abandona por la lucha por la Independencia; más véase siempre en funciones administrativas para las cuales tiene una enorme capacidad, siendo Bolívar el primero en así reconocérsela. Es, Pues, hábil y honesto en materia política, excelente parlamentario y buen administrador de los bienes nacionales.

Al abandonar – por eliminación del cargo  – la Dirección de Rentas de Venezuela, Fernando Peñalver desea sinceramente retirarse de toda actividad política; se siente cansado; los años avanzan, pero el descanso todavía no llegará.

 

Primer Gobernador de la Provincia de Carabobo

Volverá a Valencia, a quien representó como diputado por allá en 1811, pero no retirado de la vida pública, sino a ponerse al frente de la Gobernación de la Provincia de Carabobo, en 1824 de manera interina y en 1825 el vicepresidente Santander lo ratifica en el puesto.

Peñalver, como Gobernador de Carabobo y hombre fiel a Bolívar y respetuoso de las leyes de Colombia, sostiene en Valencia con la lealtad que le caracteriza, la Constitución y el Gobierno legítimo, pese a las pasiones turbulentas y caóticas del momento. Se trata de la llamada “Cosiata”. La idea de separar a Venezuela de Colombia se manifiesta con hechos graves. El Senado a suspendido a Páez de su cargo de comandante militar y lo ha sustituido por Escalona. Llamado urgentemente a Bogotá, el héroe llanero se pone en camino hacia aquella ciudad seguidamente. Pero, al llegar a Valencia, la municipalidad de esta ciudad, obligada por un motín, hace que Páez reasuma el mando, pese a los esfuerzos de Peñalver. El Libertador se pone en acción para sofocar la rebeldía. Llega a Maracaibo y desde esta ciudad escribe a Páez y anuncia su llegada a Puerto Cabello donde arriba el 01 de enero de 1827, expide un decreto por el cual confirma a Páez la autoridad civil y militar de Venezuela. Páez va a recibir a Bolívar. Juntos entran en Valencia, donde se halla Peñalver. Y juntos finalmente – Bolívar y Páez – hacen su entrada como buenos amigos en la ciudad de Caracas.

En estos tiempos la salud de Peñalver se torna delicada, tanto es así que fue elegido diputado a la Convención de Ocaña, y no pudo asistir por esta causa. Además, este cargo de Gobernador de Carabobo le causa muchos sinsabores. El es ajeno a las intrigas. Nunca ha sido hombre de maquinaciones y componendas. Su rectitud es de todos conocida. Resuelve renunciar, y así lo hace.

El Hogar y la Familia

Durante su estadía en Trinidad, Fernando se había casado con Juana Peñalver y Peñalver, una sobrina suya, en la que tiene su única hija María Francisca. Fue un matrimonio sin luna de miel, pues como hemos dicho antes, Peñalver no abandona un solo instante la lucha por la Independencia. Recién casado, se le encuentra comprando armas en Saint Thomas y Trinidad, adquiridas con lo que le queda de su propio peculio, y se las envía a Bolívar.

En carta fechada el 6 de agosto de 1817, que Peñalver conserva en sus archivos, el Libertador le dice: “ Mi querido amigo: Oportunamente he recibido las dos apreciables de usted, el 23 de junio y el 24 de julio, en que se contrae usted casi exclusivamente a las contratas que pueden celebrase para proveernos de armas y municiones…..”. Y, más adelante: “ Trabaje usted, amigo, en inspirar confianza a esas gentes, y  en procurarnos los medios únicos que nos faltan para ver libre a nuestra patria”.

En tales circunstancias nace María Francisca.

El 1 de septiembre de 1817, Bolívar le escribe nuevamente. En esta carta le exige encarecidamente que regrese a la patria y que traiga una imprenta para contrarrestar los ataques que lanzan los españoles contra la causa repúblicana desde las columnas de la Gaceta de Caracas. Dice así un párrafo de tal correspondencia: “ Sobre todo, máneme usted de un modo u otro la imprenta, que es tan útil como los pertrechos”.

Peñalver hace un desesperado esfuerzo económico, comprometiendo lo que restaba de su fortuna, y compra la imprenta. Más no la envía sino que viene con ella. Y trae a su mujer y a su hijita recién nacida.

La vida privada de Peñalver parece estar signada con la tragedia. En 1821, se halla en Cúcuta, donde realiza una admirable labor; pero su felicidad hogareña se enturbia con la muerte de su esposa. El matrimonio ha durado poco más de cinco años. María Francisca ha quedado huérfana. Ante esta desgracia, Bolívar, que se halla en Barinas, toma la pluma y escribe a su amigo una carta que más que pésame y cumplido es un mensaje doloroso de solidaridad en el drama íntimo.

También se sabe por esta carta de Bolívar, el estado de pobreza y de privaciones en que había vivido últimamente Fernando. La familia de Peñalver, como es natural, ha sufrido las consecuencias. Recordemos que sus padres eran ricos terratenientes orientales emparentados con nobles familias del centro de Venezuela.

Fernando era autodidacta. Es decir, por sus propios medios se ilustró en materia política, en economía y en leyes.

Para 1828 Peñalver ya con 63 años se siente cansado, su única alegría es María Francisca. Por ella siente deseos de vivir muchísimos años más. Po unos meses se instala Fernando y María Francisca en su casa del centro de Valencia, muy cerca al punto donde en la actualidad está la Plaza Bolívar de esta ciudad.

La Separación de Venezuela de la Gran Colombia y sus últimos años en la política

Con profundo pesar Fernando ve la ruptura de la Gran Colombia. Es la disolución del sueño más amado de Bolívar. Piensa en el Libertador. Sabe ahora que está enfermo y que se encuentra de reposo en Santa Marta. En la mañana del 4 de junio de 1830, Sucre es asesinado, mucho sufre Bolívar – esto lo sabe más tarde Peñalver- , y ni siquiera puede realizar su proyecto de irse al exterior, por falta de recursos pecuniarios y por la enfermedad que empieza a devorarle.

El 1 de diciembre llegó a Santa Marta: tan débil estaba físicamente el Libertador que hubo que cargarlo para recostarlo en su última morada. Conversando con Reverend, dedicará un recuerdo a Peñalver. Dice, con voz que se le apaga:

Es el mejor padre, el mejor amigo, el más honesto ciudadano. Fue tierno esposo. Bello modelo de virtudes públicas y privadas, Peñalver es hombre de modales cultos, trato dulce y afable….

Pero el doctor le aconseja descansar y le señala la conveniencia de no hablar mucho, en beneficio de su salud. No obstante Bolívar agrega:  – No sabe usted cuánto me agradaría tener ahora a Peñalver, aquí, conmigo, a mi lado.

Entre tanto, Fernando trata de revivir su vieja hacienda de Los Aguacates. Y es objeto de la veneración de los valencianos.

María Francisca le hace más dulces las horas, cuando con su compañía sueña con su futuro y se reconforta.

En el año 1831, Peñalver es elegido por la Provincia de Carabobo como Senador al Congreso de Venezuela. Una vez más Valencia da pruebas de su integridad revolucionaria, de su profundo respeto a los hombres de valer. Pero ya la salud de Don Fernando está muy decaída. Los años de hambre, de privaciones, de persecuciones; la muerte de su esposa en la mayor pobreza, han minado su organismo, y el hombre enérgico de la emigración a oriente ya no es ni su sombra. Tiene sesenta y seis años.

Peñalver y su último viaje

En medio de una Venezuela cada vez más agitada por las pasiones políticas, llega el mes de mayo del año de 1837. Don Fernando, en gran ciudadano Peñalver, se halla en cama desde hace días. Amigos y parientes cercanos le rodean. Toda la buena gente valenciana se preocupa por la salud del ilustre patriota, del venerable anciano, símbolo verdadero de honestidad y decoro.

El 07 de mayo de 1837 es una fecha que no debe borrarse de la conciencia de los venezolanos: serenamente, con los pies livianos, Fernando Peñalver, hace su último viaje. En el cielo de los próceres, donde Bolívar su entrañable y comprobado amigo le espera.

Sus restos reposan en el Panteón Nacional.

 

Autor: Rafael Agustín Pinto Prada

Individuo de Número de la Academia de Historia del Estado Carabobo                                                                   Abogado (UCAB)

Magíster en Derecho, Valparaíso University  School of  Law, Indiana USA                        

Magíster en Historia de Venezuela. (UC)

Candidato a Doctor en Historia (UCAB)

Carabobo-Venezuela

rafpint@hotmail.com

 

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