José Alfredo Sabatino Pizzolante

@PepeSabatino

Complementos extraordinarios de las numerosas descripciones geográficas escritas por los viajeros, son los mapas y planos que ofrecen una visión acerca de los contornos de las tierras visitadas. La descripción literaria adquiere, entonces, una forma ilustrada que permite advertir de manera más clara la corografía, dimensiones urbanas y, según la calidad y propósitos del documento, detalles del asentamiento en estudio. Puerto Cabello y sus alrededores siendo tierra de mucha y vieja historia, cuenta con innumerables representaciones cartográficas.

Hay consenso entre los historiadores que la ciudad aparece como referencia geográfica por vez primera, en el “Mapa de la Ciudad de Santiago de León de Caracas y sus alrededores”, fechado en 1578 y elaborado por Diego de Henares, mapa éste que fuera enviado al Consejo General de Indias siendo Gobernador de Venezuela don Juan de Pimentel. Otro interesante mapa manuscrito en el que aparece referenciada la ciudad y descrita ampliamente la fachada costera, es el preparado por don Juan Amador Courten, incluido en la Instrucción General y Particular del Estado Presente de la Provincia de Venezuela en los años 1720 y 1721, escrito por don Pedro José de Olavarriaga, importante obra que servirá de justificativo para el establecimiento de la Compañía Guipuzcoana en estas latitudes. A lo largo del siglo XVIII planos generales de los contornos del puerto serán elaborados por ingenieros militares, entre ellos, Juan de Gayangos Lascari, Agustín Crame, José Antonio Espelius y Miguel González Dávila, la mayoría de los cuales se conservan hoy en el Archivo de Indias (Sevilla) y los fondos del Servicio Histórico Militar (Madrid). Se trata de planos que ilustran el sistema de fortificaciones, brindando detalles de los fuertes, baluartes, baterías de la ciudadela y sus arrabales, pero que poco aportan en la identificación de calles trazadas y las principales edificaciones civiles. Hay, sin embargo, uno que merece particular mención: Se trata del “Plano general  del muelle de este puerto y manifestación de las situaciones de los edificios anejos al dicho, y terrenos, casas y almacenes contiguas al referido muelle”, delineado por Carlos Morató en 1790, y gracias al cual se tiene una idea más o menos precisa de los inmuebles y calles existentes en lo que entonces constituía la plaza fuerte o ciudadela.

Por otra parte, el célebre cartógrafo del siglo XVIII Jacques-Nicolas Bellin, dejará un sencillo pero atractivo plano de Puerto Cabello, el cual incluye en Le Petit Atlas Maritime publicado el año 1764 en Paris. Casi tres décadas más tarde (1793) visita la ciudad el también francés Anselme Michel de Gisors de cuyo paso deja una interesante descripción en un trabajo manuscrito que titula Puerto Cabello América Austral / 1793, localizado por la Prof. Marisa Vannini de Gerulewicz en la Biblioteca del Congreso de los Estado Unidos. El manuscrito está acompañado de un estupendo plano que incluye interesantes detalles de la ciudad y sus alrededores, no descritos en aquéllos de corte militar. Aún así, el de Gisors no supera el magnífico plano que sobre la ciudad incluye Francisco Depons en su importante obra Viaje a la Parte Oriental de Tierra Firme en la América Meridional, publicada en ochocientos seis.

Lamentablemente, y a pesar del gran número de mapas, planos y cartas náuticas con que cuenta Puerto Cabello, es de lamentar que no se conserven planos impresos que brinden detalles de su urbanismo a medianos del siglo XIX. Habría que recordar que el plano se diferencia del mapa por contener una representación cartográfica a gran escala, en el que se muestran detalles de calles e inmuebles, entre otros. Algunas iniciativas surgieron en este sentido, aunque no llegaron a concretarse. Así, en agosto de 1877 Lucas M. Campi, quien diseñó el plano inicial del Teatro Municipal, y Juan de la C. Martínez ofrecen a la municipalidad levantar un plano de consulta de la ciudad de Puerto Cabello, «esmeradamente dibujado en la escala de un medio milímetro por metro», por el precio de 8.000 pesos sencillos que proponían recibir en mensualidades de 500 pesos anticipados. En febrero de 1895, igualmente, el ingeniero J. Ledeganck ofrecería sus servicios al Concejo Municipal, para el levantamiento de un plano general de la ciudad por la suma de Bs. 2.500,oo.

Se tiene conocimiento, sin embargo, de un documento cartográfico de gran importancia. En junio de 1879 las actas del Concejo Municipal informan que se había pasado en limpio el «Gran Plano Topográfico» elaborado por el general Andrés Aurelio Level, y del que se dice “se le han añadido los nuevos edificios, calles, alamedas, pilas y prolongación de los muelles”. Se le encomendaría al agrimensor Miguel A. Jeantón el dibujo de este plano, cuyo original de acuerdo a algunas crónicas estuvo expuesto en la casa municipal por un tiempo. Al general Level se le había encomendado, en 1869,  la elaboración de las estadísticas del puerto, lo que le llevó a preparar varios trabajos de importancia desde el punto de vista urbanístico, aunque años más tarde termina sosteniendo una larga disputa con la municipalidad por sus honorarios, al punto de que en junio de 1880 Fernando Burguillos en nombre de aquél todavía reclamaba el pago por sus trabajos estadísticos y plano, numeración de las calles y casas de la ciudad.

El Plano Topográfico en referencia será impreso el mismo año 1879 en el taller litográfico de Félix Rasco, en Caracas, constituyendo un valioso documento para conocer de manera precisa el trazado de las principales calles, callejas y edificios del entonces pujante puerto. Delicado en su diseño y adornado con en sus esquinas con cuatro hermosas vistas coloreadas de los emblemáticos edificios de la ciudad (Iglesia Matriz, Aduana, Casa Municipal y el Teatro), el plano está a buen resguardo en la Mapoteca de la Biblioteca Nacional de Venezuela.

Ya en el siglo XX dos planos impresos ofrecen mayores detalles del puerto, por ello dignos de mencionar. El primero, elaborado por Henry Zerpa del Ministerio de Obras Públicas, Dpto. de Cartografía Nacional, en 1948; y el segundo, el ambicioso plano elaborado e impreso por la Dirección de Cartografía Nacional  en 1987, que incluye un nutrido índice de edificios y sitios de interés. Desafortunadamente éste adolece de numerosos errores en la identificación de los edificios y sitios de interés, así como en la impresión, por lo que nunca fue presentado oficialmente a las autoridades municipales, hasta donde conocemos, de allí su poca o ninguna circulación.